Internacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 23 de julio del 2021 a las 23:30
Estados Unidos.- Recientemente, un niño hondureño de tan solo 8 años apareció en distintos noticieros de EE.UU. e internacionales, debido a todo lo que vivió desde que salió de su país natal para migrar a territorio norteamericano, llegando a la localidad de Roma, en Texas.
El niño se llama Anderson Hernández, y entre lágrimas, concedió una entrevista a Telemundo, acerca de la pesadilla que se ha convertido el poder llegar a EE.UU.
Según contó el pequeño, no comió, ni bebió agua, ni durmió a lo largo de todo su viaje.
“ “Vengo aguantando hambre del camino, toditos los días que vengo caminando”, señaló Anderson.
Además, Anderson narró que hace 3 meses, la violencia y la crisis económica le arrebataron a su madre y a su hermana menor, quienes fueron víctimas de negligencia médica, por lo que su padre decidió buscar una nueva vida.
Por su parte, al cuestionar al padre, Reinaldo Hernández, del por qué optó por hacer el viaje con su hijo, indicó que lo hizo por el ambiente tan complicado, lleno de violencia, que se vive en Honduras.
“ Mi hijo tenía un negocito de helados, allá la delincuencia me hicieron quebrar, se me metieron para la muerte de mi esposa”, declaró el hombre.
Según datos de Unicef, desde 2021 el número de niños, niñas y adolescentes migrantes ha aumentado de manera considerable. Se calcula que en promedio, llegan 275 menores de edad todos los días a la frontera mexicana.
Padre e hijo son deportados a México
Tras un camino lleno de penurias, este miércoles padre e hijo fueron deportados a México debido al Título 42, impuesto por el expresidente Donald Trump con la intención de frenar la llegada de inmigrantes indocumentados para así evitar la propagación del coronavirus que actualmente el presidente Joe Biden decidió mantenerla en vigor e incluso, la extendió por 90 días más debido al aumento de contagios por COVID-19.
Anderson y su padre fueron conducidos junto a otros inmigrantes bajo la lluvia al puente fronterizo McAllen-Hidalgo. Ahora se encuentran en la Plaza de las Américas, en Reynosa, Tamaulipas, una suerte de campamento improvisado donde hay unas 3,600 personas.
“ Siento tristeza, no esperaba eso. Mi mente era positiva para estar al otro lado de la frontera”, contaba el padre a Noticias Telemundo el jueves desde Reynosa, mientras Anderson no dejaba de llorar.
Con información de El Diario NY.
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