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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 30 de agosto del 2021 a las 15:55
Argentina.- “¿Por qué murió mamá? ¿Por qué la mataron a mamá?“, un niño de ocho años pregunta por su mamá y nadie se atreve a responder en un veredicto ante el juicio por el feminicio de Tamara.
Tamara fue asesinada a los 19 años en Corrientes, Argentina. El miércoles pasado, Sergio Zalazar de 45 años fue con su esposa, Jorgelina Romero de 43 años, y el crucifijo como amuleto, a la audiencia en el Tribunal Oral en lo Penal (TOP) 1, donde juzgaron por segunda vez a Raúl Escalante de 38 años, un catequista que trabajaba como albañil y que había sido absuelto hace tres años por el crimen cometido el 12 de enero de 2016.
Meses después del primer fallo, el Superior Tribunal de Justicia (TSJ) de Corrientes declaró su nulidad por la ausencia de perspectiva de género, pese a que lo habían resuelto dos juezas.
Ahora en el segundo juicio, Raúl se fue esposado a la comisaría y con una condena a perpetua sobre sus hombros.
“
Esto repara un poco, pero hay que seguir luchando por todas las otras víctimas de feminicidios”.
Tamara Yaquelín Zalazar era una de las cinco hijas del matrimonio. Su hermana melliza hoy tiene 25 años. Su hijo ya cumplió 8 años, pero sigue sin comprender las razones de que su madre no esté más.
“¿Por qué murió mamá? ¿Por qué la mataron a mamá?”, dice el niño que nadie tiene respuesta para él.
Raúl, el albañil que es acusado del feminicidio de Tamara, es 13 años mayor que la víctima y le había mandado una solicitud de amistad por Facebook, quien se la aceptó y así empezaron a intercambiar mensajes.
Entre el 4 y 12 de enero del 2016, él la llamó por teléfono 26 veces.
“La mayoría, tratando de seducirla con promesa de regalos”, de acuerdo con el abogado de la familia, Hermindo González.
Raúl le envió 69 mensajes de texto y recibió 71 como respuesta. Cabe señalar que la última comunicación se produjo a las 12:23 horas del 12 de enero.
La clave para descubrir todo fue la hoja de un anotador en su mochila en el que Tamara había escrito con tinta roja el nombre de la persona con la que se iba a encontrar: “Raúl Alberto Escalante”.
Minutos antes de la brutal muerte de Tamara, la víctima les contó a su hermana y a su ex suegra, a quien le dejó su hijo para que lo cuidara, que tenía que ir a cobrar 2 mil pesos. No precisó dónde, apenas dijo que era “lejos”.
Raúl paso a buscar a Tamara en su Renault 19 de color gris por la avenida Maipú.
La mañana siguiente, a las 9:30 horas, un hombre que había ido a dejar una vela en un santuario, encontró a Tamara asesinada, sobre una alcantarilla, a la altura del kilómetro 42 de la ruta provincial 5.
La autopsia determinó que Tamara murió por “estrangulamiento por asfixia mecánica”, entre las 12:30 horas y el 15 del 12 de enero, es de
Raúl tiró su celular en una laguna y se escondió en un campo, hasta que decidió entregarse, diez días más tarde.
En su auto hallaron un cable que coincidía con la forma y la dimensión de la marca que tenía la víctima en el cuello, además, su ADN estaba en el cuerpo de Tamara.
Sin embargo, aún sin saber los mensajes, derrumbaban su coartada, el acusado dijo mentiras. Que no la conocía. Que le habían robado el teléfono. Según le habían “hackeado” el Facebook.
cir, la hora con la que estuvo con Raúl.
Con información por El Debate.
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