Internacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 30 de agosto del 2021 a las 22:46
Ciudad de México.- Rivania Gomes, de 26 años, ha estado haciendo campaña para poder comprar una silla de ruedas motorizada y remodelar su casa para que sea más accesible para su hijo Miguelzinho. “Es un niño feliz y sonriente”, dijo.
Cuando un bebé va a llegar al mundo lo que más procuran los padres es que éste nazca sano y sin ninguna complicación de salud. Sin embargo, cuando esto no es así, los padres saben que estarán ahí para el pequeño, cuidándolo y haciendo todo lo posible para que pueda tener buena calidad de vida cuando crezca.
Pero así como existen padres que se preocupan por sus hijos, hay quienes lamentablemente los abandonan apenas saben que han nacido con alguna enfermedad grave. Eso fue lo que le ocurrió a Miguelzinho Arthur Gomes da Silva, un niño de 6 años proveniente de Fortaleza, Brasil.
Miguelzinho fue abandonado por su padre cuando era recién nacido ya que llegó al mundo con una malformación en sus extremidades. Es por eso que no tiene brazos ni piernas.
Según información de Razoes para Acreditar, su padre nunca quiso registrarlo como hijo suyo porque dijo que no quería tener “un hijo a la mitad“. Es por eso que su madre, Rivania Gomes, de 26 años, fue la que se hizo cargo de Miguelzinho y lo crió como pudo.

Ella se volvió a casar con otra persona y hace poco estuvo pidiendo ayuda y haciendo campaña para poder conseguir una silla de ruedas motorizada y poder remodelar su casa para que su hijo se pueda mover sin problemas y con facilidad por todo el hogar.
Hay que tomar en cuenta que cuando las personas tienen algún tipo de discapacidad les cuesta mucho hacer tareas cotidianas, como subir escaleras, acceder a sus habitaciones, poder usar el baño o incluso, sentarse cómodamente en un sofá. Es por eso que estas remodelaciones son tan importantes.
Estos arreglos pueden costar mucho dinero, algo que no es fácil sobrellevar para Rivania ya que últimamente han tenido problemas económicos. Junto a su esposo Wellington tienen otros dos hijos de 4 y 8 años, y se dedican a recuperar cosas de la basura para después venderlas.
Con esto logran mantener a su familia y costear las necesidades básicas, pero hay veces en que no tienen ni comida, ni pañales.

A pesar de su discapacidad y de las carencias que pueda sufrir, Rivania dice que su hijo “es un niño feliz y sonriente. Cuando le preguntan por qué no tiene brazos ni piernas responde con una carcajada (…) Dice que cuando grande quiere ser policía“.
Con información de UpSocl.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 1 hora
Hace 3 horas
Hace 3 horas
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 13 horas
Hace 15 horas
Hace 19 horas
Hace 19 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia