Saltillo.- La Primera Calle de la Soledad es considerada por muchos como la primera novela de cyberpunk en Latinoamérica. Una obra oscura y opresiva que por medio de engranajes y mundos virtuales relata esos infiernos personales de los que la humanidad huye, pero que siempre tendrá dentro.
Escrita por Gerardo Horacio Porcayo en 1993, esta novela lleva a su lector por un Monterrey gris y pesado, diferente al resto de México. Una urbe dañada en la que el futuro de dos industrias gigantescas se debaten por la información de una secta extraña. Es por eso que recurren a El Lobo, un hacker de conocidas capacidades, quien gracias a sus habilidades virtuales y a sus miembros biónicos comenzará un camino por el paraíso falso del mundo digital pero, sobre todo, deberá enfrentarse a su pasado: al temor, el cariño y el dolor que dejó detrás.
Esa metrópoli enfermiza es reeditada por tercera ocasión este año gracias a editorial Planeta, una nueva vista en la que su autor pudo regresar a las aventuras del Lobo y sus emociones cambiantes, el dolor de los golpes y, sobre todo, la vejez que inherentemente puede pesar sobre una obra que se enfrenta al paso del tiempo.
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Cuando lees una obra de ciencia ficción lo primero que salta a la vista es que hay cambios drásticos, pero también paulatinos. Estas historias presentan cosas que desafían la incredulidad, pero en esos hechos lo que uno verdaderamente busca explorar los hechos que acontecen en un centro y el cual es, siempre, el ser humano. Eso es lo que siempre me atrapó de la ciencia ficción y, especialmente, en este género que es el cyberpunk.
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Lo que intenté fue agrandar e hipertrofiar los problemas que veía en ese momento. En 1993 muy poca gente tenía computadora personal, no era algo que se pensara útil y tampoco había internet, el concepto de que fuera este medio masivo de comunicación estaba muy lejano”, comentó Porcayo.La Primera Calle de la Soledad
Campo de batalla
Si hace un cuarto de siglo el internet era un hecho lejano y desconocido para la mayoría, un mundo conformado de pequeños paquetes de bits, ahora es una parte esencial de la vida. Es casi imposible realizar un trabajo sin este medio de información, pero también tiene su parte oscura: una dependencia eterna hacia los dispositivos, un feroz consumismo y una acumulación informática de cada uno de los usuarios es la otra cara de la moneda.
En el mundo de la novela el internet ofrece, además, un campo de batalla. Un reino de encarnizadas luchas por la información pero, también, ofrecen “los sueños eléctricos”, ideas que pueden otorgar el máximo placer a su usuario.
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La tecnología es una droga que nos ha dado cada vez más paraísos artificiales que van más allá de la realidad virtual, ya que ahora hay plataformas que nos ofrecen entretenimiento a diario y a cada momento. Por otra parte hay escapes de internet como la realidad aumentada pero, sobre todo, el cómo nuestra vida social se desarrolla por medio del internet”, agregó.
Salir del laberinto
La identidad y qué es la humanidad es el tema central en ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, de Phillip K. Dick; la relación del hombre y la tecnología lo es, por su parte, en Neuromante de William Gibson, novelas emblema del cyberpunk anglosajón, siendo esta segunda la primera novela del género.
En cuanto al tema central de La Primera Calle de la Soledad, está el enfrentarse a las construcciones culturales, sociales y personales que crean los seres humanos. Un encontrarse consigo mismo y los miedos que se han creado a lo largo de la vida… salir de la caverna.
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Como sociedad hemos hecho laberintos terribles tanto de concreto como virtuales en los que nos hemos encerrado. Nos hemos dado placebos, somas, cosas que parecen darnos respiros y felicidades, pero que no son más que sucedáneos y falsas salidas.
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Los seres humanos debemos comprender que lo terrible no es el laberinto que hemos construido sino el monstruo que vive en él y cómo lo enfrentamos. Sobre todo eso quería hablar en La Primera Calle de la Soledad”, concluyó.