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| Julián Herbert protagonizó la charla al lado de la italiana Dacia Maraini.

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Vislumbra Dacia Maraini nuevo mundo femenino

  Por Christian García

Publicado el viernes, 17 de septiembre del 2021 a las 04:10


Fue Herbert quien señaló que en Trío hay una amistad que cruza las relaciones entre los personajes

Saltillo.- Si algo impactó en todos los ámbitos de la vida del mundo fue la pandemia de Covid-19. El encierro, la enfermedad y las relaciones estuvieron presentes en la mente de todos, como en la de Dacia Maraini, una de las novelistas contemporáneas más importantes de Italia, quien escribió un pequeño libro: Trío, la historia de dos amigas que comparten algo en común: al hombre de su vida, esposo de una y amante de la otra. Todo ello en el contexto de la peste que Sicilia vivió en el 1700.

Para ella “hubo muchas similitudes entre la pandemia anterior”, entre ellas el regreso de este libro que forma parte de una novela anterior, como explicó ayer en su plática virtual en la Feria Internacional del Libro de Coahuila (FILC) 2021, en compañía de Julián Herbert y Estela P. Molatore, quien tradujo la plática.

Fue Herbert quien señaló que en Trío hay una amistad que cruza las relaciones entre los personajes, a lo que Maraini explicó que usualmente “el adulterio se basa en el silencio: uno de los tres no sabe que hay otra historia entre los tres. Sin embargo, en el caso de Trío estas mujeres saben, son sinceras y las dos están enamoradas de este hombre, y eso es lo que me interesaba plasmar: la nueva idea de la sinceridad y de que no hay una posesión”.

Para Herbert, esta novela tiene una relación con La Larga Vida de Marianna Ucria, la novela más importante de Maraini, en la que relata la historia de una joven sordomuda en el siglo 18. Para él, esa idea guarda “una poderosa metáfora de cómo opera esa relación y ese abrirse de las mujeres en general en una sociedad sumamente machista, pero sobre todo en un momento de despertar como este”.

Según explicó Maraini, “ambas novelas hablan de un gran pasaje que se da entre la época del feudalismo con los grandes propietarios de la tierra, pero que también hay un sistema familiar piramidal, con el ‘pater familias’ a la cabeza, que permea en la moral y en la ética social y familiar, y donde las mujeres son un objeto de propiedad: se les alimenta y se les mantiene, pero no tienen voz ni voto, no tienen derechos.

“Es en esta época donde se da este pasaje del reconocimiento del individuo como un ser autónomo que no depende de nadie y que no pertenece a nadie”, explicó la autora, quien agregó que “no solo parto de una idea histórica o sociológica o política, sino de las vivencias de estas mujeres que renovaban en lo privado lo que también se estaba renovando en lo social. Lo que ocurría en sus vidas era también lo que ocurría afuera, por eso pasa esta idea de la propiedad a la individualidad”.

Por otra parte, el autor coahuilense, ahondó en un tema que aparece en la obra de Maraini: la apertura de las ideas por medio de la lectura y un erotismo “muy lanzado al mundo”, sobre todo en “una sociedad que ha pretendido diferenciar lo intelectual de lo corporal”, pues para él los personajes de Maraini “ponen de relevancia la conexión entre lo sensitivo y los sentimientos y la forma más intelectual del mundo”.

La italiana respondió que “el feudalismo que aborda en sus novelas tiene que ver, también, con la explosión del eros y la sexualidad” pues la interpretación del eros “a lo largo de las épocas ha ido cambiando y en el feudalismo había límites muy estrictos, y eran cosas totalmente aisladas como la maternidad y la sexualidad, cosas muy acotadas del resto ‘no vistas’”, pues en esos tiempos “no era prevista una sexualidad femenina, solo eran vistas como una sexualidad peligrosa. El cuerpo de la mujer debía estar siempre cubierto por lo que podía provocar el deseo masculino, pero el eros femenino no se asociaba al deseo de la mujer” y es hasta el siglo 18 que comienza a aparecer el eros feminino como parte de su sexualidad.

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