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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 4 de octubre del 2021 a las 04:28
Ciudad de México.- Philippe Ollé-Laprune, el editor, escritor y promotor cultural nacido en París, en 1962, es un puente cultural que ha unido a México y a Francia; su obra se edifica en los distintos escenarios culturales y míticos que ocurren entre ambos países, sus lazos se forjan en la filosofía, política, el uso del lenguaje y ante todo en la literatura, a través de la cual ha dado cuenta a lo largo de casi 25 años de hacer crítica y análisis de la escritura que se ha creado en estas dos culturas que son tan diferentes y a la vez tan similares.
En su más reciente libro No soy de Aquí, ni soy de Allá (Sexto Piso/ UAM Cuajimalpa, 2021) Ollé-Laprune reúne 53 textos escritos que dan cuenta de sus obsesiones, de sus gustos literarios, de sus afanes como editor de antologías, de su mirada en torno a la literatura mexicana y a sí se confirma en uno de los lectores más agudos de las letras francesas que lo mismo escribe de Aimé Césaire o de Michel Leiris, que de Sergio Pitol Mario Bellatin, Juan Villoro y Fernanda Melchor.
Al preguntársele si este libro es un corte de caja de su pasión por la literatura, comentó que “es un intento por hacer una especie de puesta en perspectiva de 25 años de trabajo, reuniendo textos. Hay algunos textos que se publicaron aquí en México, otros publicados en Francia que no se habían traducido y hay algunos inéditos. Es un intento de echar una mirada atrás, de reunir lo que me parecía interesante, algunos los quité porque son repetitivos, quise poner ahí una especie de mosaico de quién soy yo, y en mi caso tiene que ver bastante con literatura y con lecturas, con reflexiones y ediciones”.
En este nuevo libro, Ollé-Laprune crea una mezcla de sus intereses, pero más que nada busca ensayar una reflexión sobre cómo se conforma un canon o se selecciona una antología.
“
Traté de darle forma con el criterio de ver si había un poco de coherencia, si no había demasiado contradicción o algo peor, que hubiera una atomización del pensamiento, estar demasiado disperso. Finalmente creo que se contestan entre sí, hay complejidades entre textos, complementariedad, a veces hay autores que tienen dos textos porque los he trabajado mucho con los años, que son los casos de o de Aimé Césaire o de Michel Leiris, del lado de lengua española mostré un texto definitivo sobre Severo Sarduy y otro sobre Sergio Pitol que retrabajé para tener un solo texto; están los que me han acompañado o que conocí, o que sólo conocí a través de sus libros”, apuntó.
Por otra parte, el escritor también ve cómo su trabajo crea conexiones entre ambas lenguas: el español y el francés, pero además de eso sabe que su trabajo y su bagaje cultural y literario procede de diversos lugares, mismos que han conformado su pensamiento e intereses.
“
Me interesa mucho la relación entre la geografía y la escritura, sé perfectamente cuál es mi origen, yo me formé en Francia en lengua francesa, de hecho escribo en lengua francesa; es una manera de decir que soy de aquí y de allá. Hay una faceta de la cultura en México, de los gustos, que yo no comparto, que es el canon que es inatacable y que no se puede discutir, que no se puede cuestionar. Inicialmente eso me llevó a recordar que no soy de aquí y eso me gusta.Tengo más riqueza sabiendo que tengo dos países principales y otros, viví también en Centroamérica y me siento bien en muchos lugares muy diversos”, concluyó.
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