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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 4 de octubre del 2021 a las 04:30
Guadalajara, Jal.- La imponente panorámica del desierto de Cuatro Ciénegas contiene un tesoro para la ciencia internacional, pero su riqueza en información sobre el origen biológico de la vida humana está en peligro de desaparecer.
Ahora mismo hay una disputa por el agua entre los ejidatarios, las transnacionales y la Conagua para sostener el lugar de trabajo de esta obra. Es una batalla silenciosa que ha llegado a la violencia y la desaparición forzada.
En este contexto desolador surge Teatros del Paisaje, proyecto del artista e investigador Aristeo Mora (Guadalajara, 1988) en este territorio de Coahuila que alberga estromatolitos, la evidencia de vida más antigua que existe en la Tierra, según la UNAM.
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Cuatro Ciénegas es una zona muy investigada por especialistas de diversas índoles porque es un Valle en el que quedaron encapsuladas formas de vida y bacterias que permitieron la sobrevivencia de animales y plantas endémicas. Hay ahí especies que se mantuvieron años y años sin evolucionar. Cuatro Ciénegas es como la Galápagos de México”, compara el también director de escena.
A través de las artes vivas, el egresado de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid buscará generar mecanismos de comunicación con los entes no humanos, como rocas, plantas y el agua para saber qué es lo que el valle tiene que decir sobre su pasado y su actualidad.
Durante 2021, Mora ha trabajado de la mano de científicos, investigadores, profesores y habitantes de ejidos cercanos a Cuatro Ciénegas.
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Hemos trabajado con ejidatarios y gente de varias organizaciones sociales, así como varios científicos para que nos ayuden a hacerles estas preguntas a las montañas, las pozas y los animales”, describe Mora sobre su labor el último año.
Esto se ha realizado a través de seminarios de investigación, trabajo de campo con universidades y los investigadores, así como el levantamiento de material audiovisual y sonoro.
Memoria desértica
Teatros del Paisaje pasó por una etapa de talleres en el Centro de Investigación de la Universidad Autónoma de Coahuila con habitantes de los ejidos alrededor de Cuatro Ciénegas, con la intención de documentar la memoria comunitaria sobre las especies, las plantas endémicas y su uso en la gastronomía local.
Una obra de teatro documental sobre estos hallazgos prevista para ser estrenada en noviembre, junto a las coahuilenses Claudia Gutiérrez, Claudia Luna y Dona Wiseman, además de la publicación de correspondencias con sus habitantes, historias del lugar, información de los seminarios y otros archivos, titulada Diarios del Paisaje, será la materialización de la iniciativa.
Entre sus colaboraciones más importantes destaca la científica mexicana Valeria Souza, una bióloga molecular que ha trabajado con las diferentes especies microbianas de este valle y ha descubierto que este es el espacio de diversidad microbacteriana.
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Solo en el suelo pueden encontrarse cientos y cientos de bacterias diferentes que en el futuro pueden convertirse en los antibióticos que podrán curar enfermedades que ahora mismo ni siquiera nos podemos imaginar”, detalla Aristeo.
El desierto de Cuatro Ciénegas, además, es una zona impresionante, donde se pueden encontrar enormes ojos de agua cristalina llenos de vida prehistórica en medio de dunas altísimas, donde las tortugas y los peces parecen estar en una máquina del tiempo.
Sin embargo, como muchos tesoros naturales, esta zona atraviesa una crisis muy importante, pues desde hace muchos años su agua se extrae para regar cultivos de alfalfa en ejidos cercanos.
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La sobreexplotación de esta zona ha hecho que las fuentes de agua empiecen a secarse. Hace algunos años se secó el cuerpo de agua más importante de Cuatro Ciénegas, el Lago de Churince, y desaparecieron las especies endémicas. Hay peces, tortugas, caracoles y camarones que no van a volver a existir en el mundo”, lamentó Mora.
Como en buena parte del país, en Coahuila hay un gran problema de distribución de agua donde las grandes transnacionales utilizan estas fuentes naturales sin ninguna restricción para los cultivos, la ganadería y la industria.
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Toda la información del origen del mundo como lo conocemos actualmente que está ahí, está desapareciendo, no hay suficiente manos y trabajo para poder rescatar la información con la rapidez necesaria, así que está extinguiéndose”, concluye el director, quien ha presentado su trabajo en México, España, Francia, Argentina, Colombia, Cuba y Ecuador.
Teatros del Paisaje se realizó a través de la beca de jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, con diferentes instituciones de Coahuila y de la UNAM, a través del Festival del Aleph.
Diálogos naturales
La pieza de Mora dialoga, también, con una mustra que se exhibe desde septiembre en el Museo de Artes de la Universidad de Guadalajara y trata sobre el lago Cuitzeo, el segundo lago más importante del país, ubicado entre Michoacán y Guanajuato, que está en peligro de extinción. Itsï, una Llamada de Alerta, incorpora el trabajo de 32 artistas mexicanos, bajo la dirección de Eloy Tarcisio.
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