Saltillo

Publicado el miércoles, 3 de noviembre del 2021 a las 03:58
Saltillo, Coah.- Justo en el Día de Muertos, el cielo reclamó a uno de sus siervos en la comunidad de San Nicolás de Tolentino, en Ramos Arizpe. El fraile José Concepción Montes Cuauhtle falleció repentinamente la mañana del martes cuando atendía a unas feligresas que acudían a pedirle consejo, por secuelas naturales derivadas de sus múltiples enfermedades.
“ De repente empecé a oír gritos de ayuda y fue cuando en realidad señoras que lo vinieron a ver, pues literalmente lo vieron tirado, y fue cuando se dieron cuenta que ya no estaba respirando y gritaron mi nombre, y fue cuando yo bajé”, explicó su sobrino José González, quien desde hace meses vivía con él para cuidarlo.
El sacerdote de la orden de los Frailes Agustinos era originario de San Bernabé Temoxtitla, en Puebla, y tenía ocho años sirviendo en la parroquia ubicada en el Centro de Ramos Arizpe, tiempo en el que se ganó el cariño de la feligresía, pues siempre estaba presto a servir y dar una palabra de sabiduría.
“ Fue una persona muy buena y muy sabia, le gustaba mucho leer y hacer filosofía, él escribía frases, a veces las daba. Era un muy buen sacerdote la verdad”, compartió José González, sobrino del cura José Montes, a quien una noche antes había dializado y se había despedido como cada noche deseándole buen sueño.
Aunque al principio se corrió el rumor de que había fallecido mientras celebraba misa, su sobrino y el párroco del templo de San Nicolás Tolentino aclararon que no fue así, pues ya no celebraba misa tan seguido debido a su condición precaria de salud, pues padecía hipertensión, insuficiencia renal y diabetes.
Su fallecimiento vino a recordar, precisamente en esta fecha, que el destino de todos es la muerte, aunque para los creyentes no es un destino fatal, recordó el párroco Roberto Velasco.
“ Es parte de su enfermedad, es parte de nuestra naturaleza, si algo tenemos seguro cuando nacemos es que algún día vamos a dejar esta tierra para participar de la gloriosa resurrección de Dios, y pues él estaba muy enfermo”, señaló.
En la comunidad se le recordará con mucho cariño, pues estuvo hace tres décadas cuando recién se había ordenado, luego fue cambiado de ciudad y regresó para pasar sus últimos ocho años en la comunidad que desde ahora ya lo extraña.
“ Pues es una persona muy especial para nosotros, siempre muy entregado a su ministerio”, comentó la señora Graciela
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