El Premio Nobel de la Paz 2021 para dos periodistas no solo es un merecido reconocimiento a una profesión siempre amenazada por poderes de facto, sino que arroja luz sobre el futuro de la libertad de expresión en la era digital.
De ahí que al anunciar el galardón en conjunto para la filipina Maria Ressa y el ruso Dmitry Muratov, el comité noruego del Nobel resaltara que se trata de un premio para «todos los periodistas que luchan por sus ideales en un mundo en el que la democracia y la libertad enfrentan cada vez más condiciones adversas».
Y si bien esas condiciones adversas, que se dan tanto en el plano físico —agresiones, arrestos, extorsiones— como en el virtual —censura, noticias falsas, bloqueo publicitario—, las sufren comunicadores de todo el mundo, en el caso de México son tan graves que ubican al país como uno de los menos libres y más peligrosos para ejercer el periodismo. En este sentido, la defensa de la libertad de expresión de Ressa, en Filipinas, y de Muratov, en Rusia, tienen muchos puntos en común con México.
En el primer caso, las denuncias sobre las atrocidades de la guerra contra las drogas del régimen de Duterte recuerdan lo ocurrido aquí desde que el presidente Felipe Calderón (2006-2012) desplegó un cruzada similar que ha costado decenas de miles de vidas. Desde entonces, el número de periodistas asesinados en el país se ha mantenido entre los más altos del mundo, encima incluso del de naciones con conflictos armados como Irak y Afganistán.
En el segundo, las agresiones recibidas por el periódico Novaya Gazeta que dirige Muratov —seis colaboradores han sido asesinados desde su fundación— rememoran la difícil situación que enfrentan los reporteros mexicanos cuando denuncian casos de corrupción que involucran al Gobierno y al crimen organizado. Por eso es que el bisemanario «Espacio 4», mi casa de trabajo, decidió dedicar la edición especial («Así en la guerra como en la paz») con motivo de su 26 aniversario a analizar los retos y oportunidades en torno al ejercicio del periodismo como un vehículo para lograr la paz, la justicia y la libertad.
La labor de Ressa y Muratov para romper el cerco informativo puede ayudarnos a encontrar el camino, pues combina lo mejor del periodismo tradicional —investigación, escrutinio, fuentes, objetividad—, con el uso inteligente de las herramientas digitales. «Así en la guerra como en la paz» aborda las aristas de estos retos, propone vías alternativas y destaca los casos de éxito en esta lucha por la defensa de la libertad de expresión y la democracia. Abrir este espacio para honrar a los comunicadores caídos y debatir sobre el futuro «del mejor oficio del mundo», como lo califica el escritor Gabriel García Márquez, es la manera como «Espacio 4» refrenda el compromiso con la verdad y la pluralidad que asumió hace más de un cuarto de siglo.
La diversidad de las plumas que participan en esta publicación es prueba de ello, pues a pesar de los diferentes puntos de vista, el objetivo común sigue siendo el mismo: reforzar los valores que nos fortalecen como sociedad. Cada una desde su trinchera, ya sea partidista, profesional, académica o activista, aporta su grano de arena para hacer de México un país mejor. «Espacio 4» expresa a sus colaboradores y lectores su más profundo agradecimiento por acompañarlo en esta esta turbulenta pero gratificante aventura informativa. Sin ustedes, nuestra publicación sería imposible. Con ustedes, lo será por muchos años más.
Más sobre esta sección Más en Coahuila