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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 3 de diciembre del 2021 a las 18:42
Ciudad de México.- Hace 1,400 años, el águila de Haast, la más grande de todos los tiempos habitó la Isla Sur de Nueva Zelanda. Con más de 18 kilos y una envergadura de poco más de tres metros, la técnica de caza del águila de Haast no era muy distinta a las de otras aves.
Con una visión desarrollada y poderosas garras similares a las de un tigre, diseñadas para desgarrar tejidos, esta especie podía abalanzarse sobre sus presas a una velocidad superior a los 80 kilómetros por hora para derribarlas.
Según una leyenda maorí, el águila Haast era capaz de cazar humanos y levantarlos del suelo con el poder de sus garras. En distintas pinturas rupestres de la isla, las águilas de Haast fueron plasmadas con una cabeza calva, tal y como los buitres de la actualidad.
El águila gigante se alimentaba comobuitre
Se trata de una adaptación que les permite introducir su cabeza completa en cadáveres en descomposición y alimentarse de los órganos blandos de sus presas sin que su plumaje represente un riesgo de infección.
Basados en modelos tridimensionales del cráneo, pico y garras del águila, el equipo a cargo del estudio compartido por National Geographic llegó a la conclusión que esta especie cazaba como águila, pero se alimentaba como un buitre.
La principal presa del águila de Haast eran los moas, un ave terrestre de tres metros de alto y 250 kilos de peso similar al avestruz. Como no podían levantar a su presa, las águilas solían insertar su cabeza entera al interior de las heridas, para alimentarse de tejidos y órganos internos.

Con información de La Verdad Noticias.
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