Arte

Publicado el miércoles, 15 de diciembre del 2021 a las 04:10
Saltillo.- Si algo puede definir Músicas, poemario de Sylvia Georgina Estrada Bernal es, como apuntó la escritora regiomontana Fernanda Reinhert, “un viaje de crecimiento”. Uno en el que el camino está lleno de descubrimientos iluminadores, pero también de vacíos y tropiezos. Es decir, una búsqueda de algo superior, pero también de uno mismo.
Así, la intimidad de la vida se abre como una puerta en la que la autora invita a entrar al lector para encontrarse con el reino de las sensaciones, de la cadencia de las palabras, el ritmo y los deseos e impulsos que mueven a sus voces.
Pues como apunta, Músicas “empieza con una mirada y voz poética infantil, después hay una cuestión de la juventud, la madurez y las cosas que te van pasando: el amor, el desamor, la sorpresa del mundo y su desengaño. Creo que ese camino está puesto en el libro, atravesado por temas que a mí me interesan”, explica y agrega que “entre ellos el religioso, que es fundamental, porque el libro empieza con una especie de oración y cierra con un poema que está inspirado en los salmos”.
Esos textos que abordan la experiencia religiosa son, a su vez, una forma de poner al lector en contacto con un cuestionamiento personal no solo sobre la idea de Dios, sino con la realidad misma. Con las pulsiones inherentes al ser humano que llevan a la madurez.
Para la autora la vida está llena de desengaños. De rompimientos del velo que cubre la realidad y que, sin embargo, se convierten en un constante traslado de esos deseos a otras cosas y conceptos: ¿qué es Dios?, ¿qué es el amor?, ¿qué es la poesía? Esas son las preguntas que toman forma en los poemas que conforman el libro que se presenta hoy a las 19:00 horas en la Taberna El Cerdo de Babel.
Mística y terrenal
Para la poeta, “ese hilo religioso está en un sentido no de creyente, sino de lo que significa pensar en lo que está más allá de la realidad. Pienso en la religión como un hallazgo de que hay algo más que lo que nos rodea, algo intangible que está arriba y que es lo que nos enseñan en nuestras primeras clases de catecismo”, sin embargo cuando la adolescencia –esa etapa de belicosidad ante el mundo llega– “ya no tienes ese tipo de fe, así que la trasladas y te preguntas ‘¿dónde está esa cosa intangible?’, y eso puede ser el amor, la literatura, la poesía. Creo que lo que une al poemario es la idea de una mística y la evolución que tenemos al crecer. Eso que nos hace preguntarnos a dónde llevamos nuestra fe, hacia dónde trasladamos nuestro asombro”.
De esta forma y a través de poemas con diversos tonos que pueden pasar de ser una plegaria a casi un relato de terror, la autora muestra que en la vida todas “las fronteras son movibles”, es decir, puertas que guíen al lector a las etapas de la existencia en las que hay siempre una revelación, esos “arrebatos que a veces no podemos explicar, y que para mí, la poesía es la forma ideal de intentar llegar a explicarlos”.
Músicas encierra en su título algo que salta a la vista después de una lectura completa del poemario publicado por Los Libros del Perro: la variedad de ritmos, de cadencias y voces que encierra. La unión del pensamiento místico con lo exploración erótica del cuerpo; la visión religiosa y las experiencias terrenas, así como las citas que van desde el poeta latino clásico Catulo, hasta canciones de Los Beatles.
Por ello, el libro de Estrada Bernal es un la confluencia de dualidades que siguen un camino. Una experiencia que se ramifica y que busca transmitirse al otro a través de las palabras pero, sobre todo, de los alientos silenciosos con los que está construida.
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Lo que busqué al escribir el libro era traducir las emociones, ideas y sensaciones a un poema, responder el cómo poner en un poema todo lo que me rodea, me cruza y me importa. Están Los Beatles y Catulo, pero también la tiendita de la esquina a donde iba a comprar un refresco Joya, y junto a estos está la condición femenina o de ser mujer en un mundo que puede resultar amenazante.
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Puedo decir que Músicas tiene muchas historias, porque la mayoría de los poemas son narrativos y creo que ahí el periodismo, la narrativa y la escritura en general funcionan y confluyen”, comentó.
Romper la estructura
Este libro, apunta Estrada Bernal, fue también un enfrentamiento personal con la forma de abordar la escritura, pues aunque toda su vida ha leído poesía, durante 15 años se dedicó al periodismo diario. Esa género explicativo, lleno de historias y datos duros, señala, es lo que debió dejar afuera para ahondar en los abismos personales del poema.
Fruto de ese trabajo es La Casa Abierta, libro en el que entrevistó a poetas consagrados y que tuvo una reedición este año. Por ello Músicas fue un intento de escribir algo y decir “esto es una voz literaria y no una voz periodística”.
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El periodismo es como un gimnasio para la escritura porque te obliga a escribir y leer todos los días. Sobre todo si trabajas en una redacción, pero lo que pasa con el periodismo es que es muy explicativo. En cambio, en el poema, la explicación sobra y eso tuve que ajustarlo: mostrar que un poema no explica sino que más bien es un salto de imaginación, de imágenes y sensaciones. Eso es lo que me interesa de la poesía”, concluyó.
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