Saltillo

Publicado el martes, 21 de diciembre del 2021 a las 03:56
Saltillo, Coah.- Mientras se avanza por la Plaza de la Madre, se escucha el murmullo de un grupo de personas que se ha dado cita en la iglesia del Sagrado Corazón para participar en el tradicional novenario en honor a los peregrinos, María y José.
Lo mismo sucede a kilómetros de distancia, donde la familia Robledo Dorbecker entona la letanía para pedir posada, cántico que data desde la evangelización en México y que se resiste a morir con el paso de los años.
Durante el rosario en el templo católico, niños y grandes entonan con alegría canciones tradicionales como el Burrito Sabanero, Los Pastores a Belén y Los Peces en el Río, mientras que la familia Robledo Dorbecker ya prepara la mesa donde jugarán a la rebatinga después de dar alojamiento a los padres del Niño Dios.

Tradición de toda la vida
De acuerdo con María Esther Cárdenas, feligrés de la iglesia del Sagrado Corazón, fue desde hace 70 años cuando Genoveva Ramos, vecina del sector, inició con la realización de la tradicional posada que reunía a colonos del centro oriente de Saltillo.
Al paso de los años la celebración no cambió, pues de acuerdo con lo que dicta la religión católica, la petición de posada se realiza todas las tardes desde el 16 al 25 de diciembre.
El ritual sigue siendo el mismo, se realiza el rosario y al terminar los niños que participan en el catecismo cargan la imagen de los peregrinos, que recorren cada una de las puertas del templo hasta recibir posada.
“ Entren santos peregrinos, peregrinos, reciban este rincón, que aunque es pobre la morada, la morada, os la doy de corazón”, se escucha entonar.
Y aunque para muchos este ritual no es completamente mexicano, el toque nacional lo da el momento de romper la piñata y que todos aguardan cuando los dulces caen, para después proceder a hacer fila para recibir su bolo.

Familia Robledo: Abren su casa al Niño Jesús
Fue a través de las redes sociales de uno de los integrantes de la familia Robledo Dorbecker, que se pudo ver cómo las familias de Saltillo atesoran esta tradición, que busca abrir las puertas de su hogar y su corazón al Niño Jesús.
A diferencia de la celebración en el templo, ellos organizaron juegos de mesa que durante la posada mantuvieron unidos a los integrantes de la familia, que también recibieron un bolo de dulces y quebraron la piñata.
En esta posada participaron menos de 10 personas que demostraron cómo la preservación de las tradiciones es un símbolo de unidad familiar, previo a la llegada de la Nochebuena y la Navidad.
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