Anna Politkóvskaya y Miroslava Breach compartían el mejor oficio del mundo, el periodismo, definido así por el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez en la 52a. Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebrada en Los Ángeles, California, del 5 al 9 de octubre de 1996. El tema nuclear fue el proyecto «Crímenes sin castigo contra periodistas», motivado por el asesinato de 160 informadores en América Latina registrados por la SIP en un lapso de siete años. Si la situación entonces ya era «trágica» y empeoraba debido a «que en la mayoría de estos casos los asesinos quedan impunes», según advertía la asociación de propietarios, editores y directores de diarios, periódicos y agencias informativas, hoy es un infierno.
Las periodistas rusa y mexicana murieron en ese abismo. Politkóvskaya (48 años), nacida en Nueva York y de ascendencia ucraniana, debido a su oposición al régimen autocrático de Vladimir Putin y sus denuncias por las atrocidades de las guerras chechenas, cometidas también por los rebeldes. Bajo amenaza y asedio constantes, la autora de Chechenia. La deshonra rusa, pasó pruebas difíciles de superar antes de ser acribillada el 7 de octubre de 2006 en Moscú en el ascensor del edificio donde vivía. Una, de carácter sicológico, consistió en su «ejecución», simulada por el ejército ruso; y la segunda, un intento de envenenamiento. «La gente a veces paga con su vida por decir bien claramente lo que piensa. De hecho, una persona puede incluso ser asesinada por proporcionarme información. No soy la única que está en peligro. Hay ejemplos que prueban lo que digo», declaró un año antes de su muerte en una conferencia por la libertad de prensa organizada por Reporteros sin Fronteras (Wikipedia).
«No ha terminado marzo y este mes ya han sido asesinados tres periodistas en México. El caso más reciente es el de Miroslava Breach Velducea, abatida este jueves al salir de su casa en Chihuahua, en el norte del país. La periodista de 54 años. (…) Hasta el momento no se conocen los motivos detrás del homicidio, aunque el gobernador Javier Corral dijo que la principal línea de investigación es su trabajo periodístico “de ahora y de antes”. (…) Tampoco descartó que pudiera existir la participación de personajes políticos o grupos de la delincuencia organizada. (…) Miroslava Breach era una de las comunicadoras más incisivas de Chihuahua. Muchas de sus publicaciones se referían a casos de corrupción política, abusos de derechos humanos, agresiones a comunidades indígenas y violencia de los cárteles del narcotráfico», reportó BBC News Mundo el 24 de marzo de 2017.
El Comité Nobel otorgó el Premio de la Paz a Dmitry Muratov y Maria Ressa por su valentía para defender los derechos humanos y la libertad de expresión. «Representan a todos los periodistas que defienden esos ideales en un mundo en el que la democracia y la libertad de prensa se enfrentan a condiciones cada vez más adversas». Por tanto, también alcanza a Breach y a otros colegas de Rusia, Filipinas, México y otros países donde, en palabras de Anna Politkóvskaya, «la gente paga a veces con su vida por decir claramente lo que piensa» e informa con el escudo de la verdad, el cual, por desgracia, no es contra balas ni la inquina de los poderosos.
Muratov cofundó en 1993 el periódico independiente Novaya Gazeta. Seis de sus periodistas han sido asesinados desde entonces, entre ellos Politkóvskaya. Novaya Gazeta es el periódico más independiente de Rusia en la actualidad, con una actitud fundamentalmente crítica hacia el poder». «Ha publicado artículos críticos sobre temas que van desde corrupción, violencia policial, arrestos ilegales, fraude electoral y “fábricas de trolls” (…), dice la red informática del Nobel. No extraña, entonces, que Muratov dedique el premio a quien realmente lo ganó: «Esto no es mérito mío. Es de Novaya Gazeta. Es de los que murieron defendiendo el derecho de las personas a la libertad de expresión. (…) Esto es para Igor Domnikov, Yura Shchekochikhin, Anna Stepanova Politóvskaya, Nastya Baburova, Natasha Estemirova. Esto es para Stas Markelov. Aquí está toda la verdad», declaró a la agencia de noticia rusa TASS.
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