Si algo aprendió Peter Parker de su tío Ben, es que un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y gracias a ello Spider-Man, uno de los más grandes personajes creados por ese genio llamado Stan Lee, no cometió excesos ni abusos a la hora de desplegar sus poderes.
Esto le parecerá absurdo, o muy poco serio, el referirnos a un personaje ficticio y a un aprendizaje que condicionó el actuar de un superhéroe de historietas y películas. El tema es que esa frase, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, debería estar muy presente en la mente de algunos funcionarios de la 4T.
Sí, otra cosa sería si la cúpula de la 4T, empezando con el Presidente y algunos secretarios, entendiera que lo que dicen tiene impacto en la vida de millones de ciudadanos, precisamente por el nivel de credibilidad y confianza que les depositan los que conforman el llamado “pueblo bueno y sabio”.
Deberían entender que con el Covid no se puede ser ligero ni ocurrente; que este virus que le ha arrebatado la salud a al menos 4 millones de mexicanos y que ha matado a 300 mil, según los registros oficiales, no se combate con escapularios; que es necesaria, la vacuna por supuesto, pero también la sana distancia y el cubrebocas, y que ante esta nueva oleada de contagios se impone la más absoluta seriedad y los continuos llamados a mantener los protocolos sanitarios.
Por ejemplo, si el secretario de Salud, Jorge Alcocer, entendiera que miles, sino es que millones de mexicanos le creen, pues no saldría con eso de que algunos casos de contagio en menores de edad se pueden tratar con tés y con pomadas.
En fin. Ojalá que nadie le haga caso, que nadie juegue con la vida de sus hijos si resultan contagiados, ya que ante una tragedia, los únicos que no asumirán ninguna responsabilidad son precisamente los que aconsejan estas tonterías.
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