Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Semar recuerda a la perrita Frida y su legado en el rescate de personas Sheinbaum destaca el rescate de la tradición del Día de Muertos entre los paisanos mexicanos en Texas ¿Disfraz de último momento? Opciones creativas, económicas y de rápido armado Redadas y malestar económico alimentan descontento latino y abren vía a demócratas en Texas Levanta Consulado de EU en Matamoros orden de confinamiento tras jornada violenta

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

Crónica de un elefante blanco anunciado

Por Gerardo Aguado

Hace 4 años

Para nadie es un secreto que la cuarta transformación se preocupa más por tener una imagen de “austeridad” que por emprender acciones contundentes con resultados concretos. Tal es el caso del combate a la corrupción, mensaje que ha venido repitiendo el presidente López Obrador desde hace más de un quindenio, pero que no logra saltar del discurso a la acción. El Presidente se esfuerza una y otra vez en enaltecer la llamada 4T al destacar el “combate” que su Administración está llevando a cabo contra uno de los males que históricamente han aquejado a México, pero basta con revisar los datos y las “victorias” que presume para percatarse que no hay resultados, y que si los hay, no son precisamente gracias a su Gobierno.

El discurso contra la corrupción de AMLO, hay que reconocerlo, ha sido rentable para la popularidad del Presidente, y por ello lo llevó como su “hit” a la ONU. Sin embargo el ego por mantener su fama de mesías, no le ha permitido darse cuenta de que del ‘dicho al hecho, hay mucho trecho’. Y ese trecho, comienza a notarse. Transparencia Internacional ubica a México en el lugar 124 de 180 países como uno de los más corruptos. La Fiscalía Nacional Anticorrupción solo ha logrado asegurar dos sentencias por delitos en más de dos años y medio en el cargo y los casos “de escándalo” parecen no tener un desenlace, se mantienen inconclusos, es decir, no tienen una política de enjuiciamiento, han elegido casos por razones muy poco claras. Esa arbitrariedad es una mala señal que está enviando la –poco valorada en este – Fiscalía Anticorrupción.

De hecho, López Obrador prometió publicar detalles de quienes han sido sancionados o acusados de corrupción. El comunicado posterior “detalló” que miles de funcionarios habían sido excluidos del Gobierno y se habían presentado cientos de denuncias penales, pero no mencionó una sola condena penal; y es que AMLO, no ha impulsado acciones para que el Sistema Anticorrupción –que esta convertido en un elefante – se convierta en un mecanismo eficaz, por una simple y sencilla razón: el Presidente tiene resistencia al modelo ¡porque no fue su idea! Prefiere “jalar” con la UIF. La bandera de AMLO del combate a la corrupción es una lucha solo de él contra sus enemigos políticos. México necesita un nuevo impulso en el combate a la corrupción, como cuando en 2015 surgió una alianza entre el Gobierno y sociedad civil para combatirla. Sin embargo esto se antoja complicado hoy en día, por la embestida del Presidente contra la sociedad civil y la Iniciativa Privada.

Hoy, mientras el combate a la corrupción sigue paralizado, la percepción ciudadana y los indicadores colocan a nuestro país como uno de los países más corruptos.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 7 horas

El constructor

Hace 7 horas

CDMX, ganadora de la F1

Hace 7 horas

Maledicencia artificial