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| El músico está a la espera de que todo mejore para poder tocar su instrumento.

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Angustia a Carlos Prieto eterna búsqueda sonora; recorre chelista trayectoria

  Por Agencia Reforma

Publicado el miércoles, 12 de enero del 2022 a las 04:30


Repasa el intérprete su interés por composiciones y colaboraciones con algunos colegas

Ciudad de México.- La angustia de Carlos Prieto (Ciudad de México, 1937) por recuperar el tiempo que no le dedicó al violonchelo se ha traducido en el estreno a lo largo de su trayectoria de un centenar de nuevas obras para su
instrumento. 

Con una exitosa carrera como industrial en Fundidora Monterrey, Prieto inició su transición de ingeniero a chelista de concierto en 1975. Luis Herrera de la Fuente tuvo la “osadía” de invitarlo a tocar con la Sinfónica de Xalapa, el Concierto en La menor de Saint-Saïns en el teatro del IMSS en Monterrey. Ese fue el principio de una larga
colaboración. 

Había estudiado desde los 4 años el instrumento con notables maestros como Imre Hartmann y Leonard Rose, y no lo abandonó ni siquiera durante sus estudios de Ingeniería y Economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). 

Prieto recuerda que el repertorio mexicano para violonchelo y orquesta se contaba con los dedos de una mano y fue entonces que se dio a la tarea de comisionar obras con la idea de que él las estrenaría. 

“

Esa angustia se tradujo en que me interesara mucho enriquecer el repertorio para violonchelo de México”, dice. 

Su tía María Teresa Prieto, compositora española exiliada en México, le dedicó una primera obra en 1962. No todas las obras estrenadas han sido comisiones, muchos compositores al tanto de su interés por el chelo le dedicaron piezas. 

Las primeras obras que estrenó dedicadas a él fueron una sonata para violonchelo solo y un concierto para violonchelo y orquesta, ambas de Blas Galindo, en 1980. A partir de aquel año, Prieto comenzó a “involucrarse seriamente” con la música mexicana e iberoamericana para el instrumento. 

A pesar de sus 110 estrenos, ya no solo de compositores mexicanos e iberoamericanos sino también de Estados Unidos, India e Inglaterra, el músico no se sienta en sus laureles. 

“

Siempre estoy a la búsqueda de nuevas obras y de obras maestras, entonces no quiero decir misión cumplida porque mientras tenga fuerza seguiré con esa labor”, asegura. 

Una tarea que le ha merecido el elogio de su entrañable amigo Yo-Yo Ma al decir que el violonchelista mexicano “ha contribuido de manera notable al enriquecimiento de la música en Occidente”. 

 

Conoce a Bach 

Prieto cumplió este 1 de enero 85 años y planeaba celebrarlo en Nueva York con parte de su familia. Después de que el año pasado lo pasara resguardado con su esposa en la Ciudad de México debido a la pandemia. 

“

Yo no pretendo tener herederos (artísticos). Los chelistas jóvenes que se interesen por todo el archivo de obras nuevas que tengo, está a disposición de todo”. 

En compañía de su chelo Piatti, de 1720, todos los días estudia a Bach, su compositor favorito. Tocó la integral de Bach para violonchelo en París, en la Sala Chopin Pleyel en 1985, cuando se celebró el tricentenario del compositor, un año plagado de conciertos en México, Estados Unidos y Europa. 

“

No ha habido nunca un compositor que compusiera obras, sobre todo para chelo solo, de la categoría de las de Bach”.

Pero estudia a diario no solo a Bach sino las obras pendientes de estrenar, como la del mexicano afincado en Boston José Elizondo, Reflexiones de Cambridge para dos violonchelos, dedicada a Yo-Yo Ma y Prieto. Ambos chelistas se conocieron en 1983 en Nueva York, en un homenaje a Leonard Rose, su maestro en común. 

“

Ya la hemos tocado en privado, estuve en Nueva York el mes pasado (en noviembre) y también estuvo Yo-Yo Ma y le dedicamos un par de horas a tocar esta magnífica obra de José Elizondo”, dice el autor de Aventuras de un Violonchelo. 

Acordaron que en cuanto las circunstancias lo permitan, estrenarán esta obra en México o Estados Unidos. 

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