La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) lanzó un S.O.S. frente a la situación que enfrenta el país debido al escaso crecimiento económico previsto para este 2022 y por la crisis generada a partir de la crisis sanitaria.
Datos de la AMDA estiman que, para esta jornada, el sector de autos no espera un aumento representativo en las ventas ni en el otorgamiento de financiamientos para la adquisición de unidades, porque no hay un factor que permita estimar mayor movimiento en el mercado.
Representantes de la industria han declarado que, entre enero y noviembre del año 2021, las compras totales de vehículos nuevos mediante crédito alcanzaron el 58.1%, cifra que se espera que se mantenga para el 2022.
En 2022 las condiciones serán similares a las de 2021, en cuanto a índice de financiamiento o incluso una posibilidad de que se tenga un deterioro menor. Se estima muy lejano que, para los próximos cinco años, tener la posibilidad de recuperar los niveles de ventas alcanzados en 2016, por la crisis económica y las secuelas de la recesión marcada por la pandemia que sigue alterando la vida de las ciudades en la nación y en el mundo.
Según el último reporte AMDA, el año pasado se vendieron con financiamiento 645 mil 54 unidades, de las cuales 540 mil 842 fueron autos nuevos y 104 mil 212 seminuevos. Pero el sector sigue afectado y con riesgos de paro técnico rumbo al primer semestre.
Pero viene lo peor. Con la legalización de unidades de procedencia extranjera, la industria que da vida a las regiones de Coahuila se verá mermada aún más.
La reactivación económica en la entidad depende en gran medida del desarrollo, las inversiones y ventas de automóviles nuevos en México y de exportación. La mano de obra altamente calificada en la Región Sureste es un factor que atrae nuevos capitales, pero no con la aceleración esperada.
El desarrollo de infraestructura, seguridad y capacidad educativa, son de los temas de promoción para esta zona, donde la industria automotriz sigue sin despegar al 100%, tras la situación generada por el cierre de negocios, paros y problemas asociados por la llegada del Covid-19 y el Ómicron.
Las empresas armadoras están en un mal momento. No despuntan las ventas y la legalización de vehículos “chocolate” son el peor de los escenarios, puesto que, en el Sureste del estado de Coahuila, la fórmula de crecimiento y mejora en el poder adquisitivo de la mayoría de las familias está en las ventas y exportación de vehículos y camionetas.
La situación nada halagüeña. La diversificación de la economía es una agenda pendiente. No se puede depender de una fórmula para crecer, de ahí la importancia de generar planes a largo plazo y propuestas de desarrollo con alternativas diferentes y apropiadas para cada zona del estado.
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