En la década de los 50 del siglo pasado cuando los famosos tríos mexicanos triunfaban en el mundo, a la par que los Panchos, los Ases, los Diamantes, los Tecolines, Los Delfines, Los Martínez Gil y tantos otros buenos conjuntos, en Saltillo surgen voces y armonías que habría de significar ampliamente en el ámbito artístico y musical de la tranquila capital de Coahuila, de apenas 50 mil habitantes.
Hoy quiero recordar solo a unos cuantos trovadores, porque estoy seguro que voy a omitir a muchos.
Pero si consideramos, reitero, la época de nuestra vida, me inclino en esta ocasión a favor de José Antonio Medrano y Pacheco, que en paz descanse, quien fue el que instituyó los cantos que se interpretan en las misas católicas, con guitarra y voces.
La historia se inició cuando el padre Jorge García, el famoso “Padre Chapo”, trajo de España una buena cantidad de cantos eclesiásticos, que se los entregó a Medrano, quien hizo los arreglos musicales, inaugurando así en Saltillo y tal vez en el país la misa cantada.
Antonio Medrano se graduó de contador en la Academia Coahuila y ahí un compañero de banco le enseñó los primeros pasos de la ejecución de la guitarra, instrumento que logró dominar y con ello los secretos del diapasón y la digitación del indescifrable requinto, siendo considerado por propios y extraños como un gran ejecutante por su limpieza y sensibilidad.
En plenitud de su vida, Medrano logró toda una creación del vals peruano cuya letra hizo Clemente Bárcenas, Sol tempranero, allá por los años
setenta.
Con 32 años de su corta existencia, pues falleció a los 54 de un infarto, los dedicó José Antonio a la música en cuerpo y alma.
Medrano constituyó varios tríos entre ellos Los Cisnes, Los Moreno y el Trío Azteca, integrado por Jesús Alvarado una segunda voz natural y un cantante de excepcional calidad Óscar Amaya. Estos dos últimos oriundos del barrio cuna de Saltillo, el Ojo de Agua.
Posteriormente, nace con luz propia y una gran proyección el Trío Mayab, en homenaje a los trovadores yucatecos y es integrada por José Antonio Medrano, Jorge Gámiz Garza, su cuñado y Jesús Alvarado, la popular “Moca”.
Fueron varias las ocasiones que el Trío Mayab de Saltillo, actuó en la Hora Nacional, en Siempre en domingo y en México Magia y Encuentro. Estos últimos programas dirigidos por Raúl Velasco.
Fundó y dirigió las rondallas del GIS, del Tecnológico de Saltillo, La Prepa Nocturna, el grupo Armónico de la Universidad Autónoma de Coahuila, la Rondalla de Coahuila grabó nada más que 15 discos de larga duración y varios más del formato de 45 revoluciones por minuto, con el inconfundible sello de Medrano y Pacheco.
José Antonio casó con María de la Luz Gámiz Garza, hermana de los “químicos”, (otro trío, otra historia) Gámiz Jorge y Marco Antonio.
Procrearon cuatro hijos: Alfredo, Javier, Antonio y Ramón.
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