Arte

Publicado el sábado, 19 de febrero del 2022 a las 04:09
Ciudad de México.- En la más funesta de las horas, una sencilla pero muy grave acusación en redes sociales basta para que la Dra. Mariana Pardina vea su carrera y su persona reducidas a la etiqueta #LadyPlagio.
No más cátedras en la Universidad Nacional ni en las privadas. Adiós al trabajo de editora en un importante sello internacional.
Y aunque en línea su nombre aparece en 485 mil búsquedas, todas están ligadas a este arrasador escándalo –chisme vulgar o genuino reclamo ético–, ninguna a su obra literaria.
“Mis historias no existen; me han anulado”, se lamenta desde el edificio a punto de ser demolido a donde ha huido en un viaje de autodescubrimiento, tal como lo presenta la puesta en escena Cartografía de una Tormenta, que estrenó este viernes la Compañía Nacional de Teatro en la Sala Héctor Mendoza de Ciudad de México.
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Es la historia de Mariana, una escritora que, desafortunadamente, es víctima de una acusación en redes sociales. Entonces, la cancelan”, detalló a Reforma el dramaturgo Hugo Wirth, autor de la pieza. A partir de esto, ella decide recluirse, y empieza un viaje onírico en donde se enfrenta a sus miedos, a sus resentimientos, y trastoca demasiado lo que es la realidad”.
Esta obra surge del laboratorio escénico que Wirth suele llevar a cabo con actores desde hace una década, esta vez reunidos en abril de 2021 con la intención de escribir un texto dramático a partir de La Tempestad, el clásico universal de William Shakespeare.
Pero no como adaptación o una paráfrasis, sino una resignificación desde perspectivas distintas y a partir de la pertinencia de un debate como de la llamada “cultura de la cancelación”, apuntó.
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Nos pareció muy pertinente abordar este tema a propósito de las múltiples denuncias que hubo acerca de maestros y directores de escena que abusaban de su poder. Pertinente, y no solo trasladado al aspecto de las artes escénicas o de la literatura, pues yo creo que se da en todos los ámbitos. Pero también creemos que es importante puntualizar que hay que tener las bases para decir ‘esto es cierto’, o no. Nos saltamos un poquito la investigación de las autoridades, y ya nosotros empezamos a sacar juicios y a dar sentencia para esa persona que es atacada. Y eso es lo que me parece que es peligroso”.
Pesadilla escénica
En el caso de Mariana, más de 500 de sus libros son quemados en un acto de protesta en la universidad. “¿Sabes que en otra época te habrían quemado con ellos?”, le dice su hija, evocando la vigencia de una inquisición acaso un poco menos sanguinaria.
Pero la persecución no se limita a la académica deshonrada, sino a la propia exalumna y también escritora que la ha acusado, montando un “espectáculo digno para la horda de imbéciles que se alimentan del escarnio”, quien por momentos parece sacar fruto de la atención mal habida, hasta que esta se le voltea y la canibaliza.
Todo esto plasmado en un ambiente de ensoñación enigmática y difusa, tal como el director de la obra, Mauricio García Lozano, lo ha dispuesto.
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Yo me imaginé que esto es un sueño, que todo está en la cabeza de alguien que sueña, que puede ser el personaje principal, Mariana, o que puede ser cualquiera de nosotros o alguien más. Entonces, escénicamente me propuse construir un laberinto donde los límites entre realidad y ficción estuvieran muy diluidos”, compartió el director
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