Arte

Publicado el sábado, 26 de febrero del 2022 a las 04:30
Saltillo, Coah.- El imaginario de los tatuadores Felix Ruiz y Miguel Saavedra está lleno de monstruos. Seres mutantes que, aunque parecidos a los humanos, se revelan como demonios o figuras religiosas que sangran; rostros de cuyas frentes brotan tentáculos o cuernos y que, aún así, demuestran que “hasta en ellos, los monstruos que muchas veces consideramos malos, hay belleza”.
Esa es una de las ideas que une a las pinturas que conforman Arché, la exposición que los artistas visuales inauguraron el jueves en el Recinto del Patrimonio Universitario, y que tiene, además, otra ligadura, la del comienzo.
Pues como apuntó Ruiz “Arché es el principio del universo según los filósofos de la antigua Grecia, y al ser esta nuestra primera exposición decidimos que era un buen nombre, porque es también nuestro principio, es volver al arte de la pintura, el origen del tatuaje”.
Esto porque si bien ambos ya tenían contacto con el arte visual a través de su oficio en el tatuaje, fue hasta que entraron al taller de Ojo de Oro Estudio, bajo la coordinación del pintor Antonio Ferlun, que expandieron su técnica hacia el óleo y, de ahí, hacia las criaturas híbridas y simbólicas que llenan la planta alta del recinto cultural.
Aunque estos últimos, apuntan ambos creadores, “siempre estuvieron ahí: las cosas misteriosas, el horror… cosas que siempre se ven como malas, pero yo quiero mostrarlas como algo que no lo son, sino que para mí, la intención de estas pinturas, es mostrar que estos personajes no son malos, sino que simplemente llegaron ahí por una razón y en su vida algunos están tristes, otros enojados… otros contentos, y eso es lo que quiero mostrar, nada más a ellos”, apuntó Saavedra a Zócalo.
Para Ruiz, en cambio, “esto nació con la idea de hacer monstruos, cosas medio de ángeles o demonios, cosas que siempre han existido a lo largo de la cultura. Con el fin de representar lo monstruoso que está en la fantasía.
Esto es claro en su trabajo, el cual bordea lo híbrido y oscuro y al que agrega elementos prehispánicos, un inicio también, aunque para esto es “algo más inconsciente. Algo que está en mí y aparece en mi trabajo”.
Mente profunda
Así, el inconsciente juega un papel importante dentro de la temática de Arché, pues remite al inicio de la imaginación. A los temores que llegaban por la noche y se iban con la luz del sol, con el calor de las fogatas, como apuntan la hoja de sala.
Según apuntó Ruiz, “para mí hay un retorno de la fantasía a la realidad, un viaje que todos vivimos, no solo los artistas, porque todos imaginamos algo y somos neuróticos. Esa fantasía se manifiesta en el arte y la vuelve tangible”.
Así, en los lienzos de Ruiz hay imágenes que remiten a Hanab Ku, el disco que representaba al dios maya del mismo nombre, otros, en cambio, representan a Coatlicue, la diosa madre azteca. Sin dejar, por ello, los elementos cristianos e incluso un autorretrato que muestra su dualidad, “esa parte que muchas veces no queremos ver, porque lo blanco y lo negro es parte de nosotros, no estamos divididos”, como apuntó.
El caso de Saavedra es distinto, pues su estética está llena de la épica fantástica que lo ha acompañado por series como Vikingos o Juego de Tronos, pero también por videojuegos como Blasphemous y Dark Souls, en el que las atmósferas oscuras con referencias religiosas dotan de una fuerza casi apocalíptica a los cuadros.
Otras de sus pinturas apuestan, en cambio, por lo simbólico que puede partir desde la expresión emocional hasta las imágenes de animales que representan la fuerza elemental de la naturaleza.
Para él “mostrar mis demonios no es algo extraño, sino que es algo que hago día a día con el tatuaje, que es a lo que me dedico. Si a veces me siento triste pinto y sale algo, a veces estoy contento y sale otra cosa; a veces que estoy triste sale algo que no me gusta y me siento peor, o a veces mejor. Realmente no dependo mucho de la emoción para sacar algo, aunque hay cosas en las que digo ‘sí me fui en lo que siento’”, comentó Saavedra.
Miguel Saavedra es miembro de Eterno Dolor Estudio, mientras que Félix Ruiz forma parte del equipo de Taxco Tattoo, ambos conocedores de su oficio que ahora han cambiado la piel por los lienzos y las máquinas y agujas por pinceles.
Arché puede visitarse de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas en la planta alta del Recinto del Patrimonio Cultural Universitario, localizdo en Hidalgo 211, Zona Centro. La entrada es libre.
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