El sargento del Ejército Mexicano, ahora retirado, Arturo Rivera Ramírez, fue el primer “ojodeagüense” en representar la Pasión de Cristo hace ya, al momento de escribir esta crónica, 46 años.
No cabe duda que esta es una de las tradiciones más famosas y arraigadas de México, escenificación llena de anécdotas y curiosidades, que vale la pena rememorar, a fin de difundir y preservar esta festividad típica de Semana Santa.
Sobre todo de la gente que hace el Cristo, cuya preparación sicológica y religiosa juega una importante responsabilidad en el ser humano.
“Es un sentimiento muy íntimo, donde en principio de cuentas, yo me sentía indigno de representar a nuestro Señor, pero una vez convencido por quienes te dirigen y el propio sacerdote de la iglesia, primero el padre Nicho y luego el padre José Luis del Río, en la parte moral-religiosa, y lo teatral todo un experto en estas lides, Filiberto Nuncio Rendón, famoso histrión saltillense, estás preparado para hacer tu mejor esfuerzo”, comenta Rivera Ramírez.
Muchos piensan que esta representación es solamente la reproducción de un pasaje histórico-bíblico, sin embargo, detrás hay muchos elementos que la hacen muy especial y diferente a muchas que se realizan en otras partes del mundo.
El Cristo Viviente con la pesada cruz a cuestas recorre desde el edificio del aula magna de la iglesia, hasta El Mirador, antes el Fortín de los Americanos construido en 1847 durante la invasión de los estadunidenses a México, (destruidas sus ruinas por el gobernador Óscar Flores Tapia para construir lo que denominó “La Plaza México”. No podía ser mejor escenario que la pequeña e histórica colina, donde se lleva a cabo la escena de la crucifixión.
Arturo Rivera Ramírez nos confiesa que fue militar, hasta su jubilación, por seguir los pasos de unos parientes que también pertenecieron a la milicia. Y Tuvo la dicha de ser el primer Cristo Viviente, para la escenificación del calvario con motivo de la conmemoración religiosa de Semana Santa en torno a la iglesia del Santo Cristo del Ojo de Agua, tenía 17 años.
El padre del Río le dio más emotividad y realismo a esta obra, pues metía carretas, personas uniformadas como romanos a caballo y elevó la calidad de la procesión.
La idea de hacer un Viacrucis en el Ojo de Agua fue del actor y clon saltillense Filiberto Nuncio Rendón, nativo precisamente del barrio, quien por muchos años vivió donde fue la sastrería de su abuelo, don Zeferino Rendón, en la calle de la Atarjea, ahora Félix U. Gómez, casi esquina con Hidalgo.
“Fili se fijó inmediatamente en mí. Yo me dejaba crecer el pelo hasta los hombros y la barba grande y me dijo vamos a hacer la obra y quiero que tú seas el Cristo. Me preparó actoralmente, y dos años seguidos hice el Cristo, ¡El primer Cristo Viviente!
Miles de saltillenses han admirado con devoción a lo largo de estos 46 años la representación del Viacrucis de Jesucristo de la parroquia del Santo Cristo del Ojo de Agua.
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