Saltillo

Publicado el sábado, 16 de abril del 2022 a las 03:56
Saltillo, Coah.- A mi novia Nacha Valdés, que siempre ha buscado amores de rico, ahorita ya nada más va a los bailes y a colgar el pico”, Cesario Palacios.
A 35 kilómetros de distancia de la zona conurbada de Saltillo se encuentra el ejido San Juan de la Vaquería, poblado donde sus habitantes a pesar de haber sido alcanzados por la industrialización, se resisten a dejar morir tradiciones como la del Paseo del Judas.
Actividad originaria del centro del país que han adaptado a la región, que desde hace 100 años, cada Sábado de Gloría se viste de fiesta.
Esta actividad mezcla la charrería y la algarabía del Paseo del Judas con la oralidad y da pie a la picardía que por más de 100 años ha caracterizado a los charros oriundos de San Juan de la Vaquería.

De generación en generación
De acuerdo con Francisco Javier Lucio Pérez, San Juan era un pueblo, en el que se vivía de la ganadería, situación que dio origen a la tradición de cada Sábado de Gloria, que consistía en juntar animales de los cuatro puntos cardinales para hacer una gran fiesta, que en ese tiempo se componía de jaripeo, montas y competencias que terminaban con un baile hasta el amanecer.
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Era tradición también vestir a un mono que le decían el Judas Iscariote que amanecía colgado en la plaza del pueblo y con él un cartel, de ahí lo acarreaban al evento de jineteo y ahí el primero en salir al ruedo era el judas”, reveló Francisco Javier, quien recordó que así lo hacían sus abuelos, por lo que así lo siguen haciendo.
Así mismo, Lucio Pérez explicó que con el judas, buscan personificar al diablo y burlarse de las desgracias y defectos del mundo y sus habitantes.
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Anteriormente, lo que nos platicaban los abuelos es que desde el viernes, todos los charros platicaban con la gente y a las muchachas más guapas les robaban una prenda, entonces en el Sábado de Gloria les componían un verso, que era leído mientras paseaban al judas”, recordó el entrevistado, quien señaló que eran unos versos de risa, de crítica y de bullying.
Por su parte, Luis Pérez Contreras dijo que todos los sábados de Gloría es lo mismo, sin embargo, dentro de la fiesta hay cosas que se deben tomar en serio, como las caídas de los jinetes o permitir que los borrachos monten.
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Ha costado mantener la tradición, pero no la han dejado y como dicen los muchachos, no saben ni como surgió, pero siguen haciéndolo año con año”, aseveró Pérez Contreras.

El judas en hoja de palma
De acuerdo con los pobladores, al inicio de la tradición era Quirino Peréz Cordova el encargado de fabricar el mono, y lo hacia con material de la región, como hoja de palma y pedazos de costal, con eso le daba la forma lo más parecido posible a un hombre.
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Me tocó verlo y era una cosa improvisada, porque los compañeros no tenían tiempo de traer el material y con pedazos de botas, de sombreros, de lo que fuera, le formaba la cara, las orejas, la nariz, la boca y era muy gustado por la gente”, dijo Raymundo Lucio Pérez.
En la actualidad la fabricación del judas sigue haciéndose con materiales de la región, entre los que predomina la hoja de palma y algunos otros como tela, papel periódico y madera.
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Los versos que le ponían los compañeros, llenos de faltas de ortografía, empezaban con una letrota y terminaba con una letrita donde el papel ya no les alcanzaba.
Sin embargo, esa tradición se eliminó, debido a que los compositores comenzaron a subirle de tono a sus escritos y las mujeres del ejido se enojaban.
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