Deportes
Por Ramón Rocamontes
Hace 4 años
Todos nos preguntamos cual es el secreto del éxito para lograr los triunfos, o bien como le hacen los equipos, para ganar sus compromisos en las entrevistas que participan. Todos pensarán, pues entrenan y tienen excelentes individualidades, lo que sí es una realidad, en muchas ocasiones es el equipo lo que la lógica dice dará la victoria; en otros niveles, como la iniciación, con contar con una individualidad se puede lograr. ¿Usted qué opina amigo lector?.
Sin duda alguna, la verdadera prueba para sus equipos, estimado amigo lector, no se da cuando se obtienen los triunfos. La verdadera prueba, se presenta cuando te acostumbras a ganar y no te gusta perder, sobre todo a los directivos, padres de familia, entrenadores y deportistas o atletas. ¿Pero qué sucede cuando las cosas no salen como deseamos?. Y es ahí donde conocemos la verdadera capacidad de las personas con las que trabajamos en un equipo deportivo, una empresa o determinada oficina de trabajo.
Estimado amigo, exponga a su equipo deportivo, en el trabajo, en la oficina, en la empresa, o en la misma familia, a un trabajo bajo presión, o una situación a la que no está acostumbrado, y conocerá su verdadera capacidad.
Digo, no con esto juzgará a las personas, pero si le ayudará a conocer hasta donde pueden llegar o desarrollar, sobre todo para observar cómo se pueden autorregular, sobre todo los deportistas o integrantes de un equipo, a la hora cero. Todo lo anterior desde luego se debería entrenar.
Y es que, a quien no le gusta ganar. No conozco a nadie, que diga, que no le guste ganar. Pues a todos, no?. Pero si conozco a muchos que no les gusta perder, de ninguna manera, ahí es donde está el detalle.
La mayoría de las personas, no estamos acostumbrados a pasar emociones fuertes o más bien, quizá no está preparado para resistir dichas emociones o no maneja de manera adecuada, su inteligencia emocional, pero si es importante desarrollar, un autoconocimiento en esos momentos, porque a la hora cero, hace diferencia.
Por otro lado, ganar un título, un premio, un lugar en la escuela o bien un puesto en el trabajo, o incluso en las apuestas o juegos de azar, nos dará como respuesta, un estímulo en el cerebro, que potencia nuestras emociones; pero sobre todo genera endorfinas, dopamina y una sensación que en ocasiones puede ser adictiva, lo que en exceso puede afectar porque el triunfo puede volverse una obsesión.
Cuando estamos conscientes como personas, sobre los logros o triunfos, el cuerpo experimenta una serie de reacciones fisiológicas y alteraciones nerviosas en cadena, lo que propicia que el cerebro emita órdenes que elevan la frecuencia cardíaca, desde luego produce adrenalina, y se incrementa el riego sanguíneo o circulación, lo que prepara a los nuestros músculos para poder realizar y soportar
un determinado esfuerzo. Todo esto se produce, al momento de ganar. Que suave no?.
Una experiencia inigualable, será siempre el ganar, pero cuando se gana, en términos de neurociencias, genera un estímulo que activa las neuronas y provocan, un mecanismo de búsqueda y recompensa, por el exceso de secreción de la dopamina, que se da en todo el proceso.
Es ahí donde se puede llegar a generar una adicción por el triunfo, que insisto no es malo, ya que uno de los principios del entrenamiento es buscar la victoria, aunque el principal sea la salud y desarrollar capacidades, pero en ocasiones puede llegar a ser nocivo.
En todo este proceso el cerebro, crea su deseo por seguir ganando, ya que cada día, ese estimulo genera motivación, y es muy atractivo para el cerebro, pero lo más importante, es no caer en falsas realidades y mantener un equilibrio, cuando se gana, pero también cuando se pierde; es decir mantener la humildad al ganar y buscar esforzarse y prepararse de mejor manera, cuando las cosas no salen como uno desea, en cualquier aspecto de la vida, lo más importante es seguir al frente y no darse por vencido.
Una de las problemáticas con las que nos enfrentamos como seres humanos, y personas competitivas, es cuando las cosas no se dan como queremos y de inmediato, se busca el culpable, ¿Quién se equivocó?, ¿Quién la regó?. Son preguntas muy interesantes, ya que en éste aspecto entra el ego o bien la soberbia, y hasta las “atribuciones”, pero en términos de la “Palabra o Biblia”, pudiéramos decir, “Quien se encuentre libre de pecado, que tire la primera piedra”. Es decir, quien nunca se haya equivocado, que dé un paso adelante.
Ay!. creo que nadie se quedó al frente, pero ese no es el problema, ya que en el deporte profesional, lo importante es el resultado, pero no “seamos resultadistas”, seamos de procesos, es decir cuando las cosas no se dan, pues se debe de seguir trabajando, aunque en muchas ocasiones, no se desee o bien entes de la organización no estén felices, por lo que dice la gente alrededor, este puede ser un detonante para decisiones que en ocasiones son fatalistas, como el quedarse en el ayer y no seguir trabajando. Habrá que aprender a ver para adelante.
Cuando se llega a tropezar, después de una racha o tener triunfos, es importante, hacer un alto y ver de manera objetiva que fue lo que sucedió, pero si te quedas en el momento de la derrota, seguirás ahí y no avanzarás, es decir no mejoraras.
En otra orden de ideas, ojo con esto, cuando nos enojamos, se anula, lamentablemente la parte más lógica de nuestro cerebro y desde luego se incrementa la actividad cardiovascular y respiratoria.
Lo que conlleva a producir una reacción en el sistema nervioso central, que manifiesta evadir cualquier tipo de molestia, incluso bien manejado en ocasiones beneficia ese estado, pero hay que saber canalizarlo.
Con el enojo, segregamos noradrenalina, la hormona que aumenta la presión arterial y el ritmo cardiaco, también la dopamina, pero de igual forma el glutamato, con lo que disminuimos la serotonina y vasopresina.
Lamentablemente enojados, anulamos la parte más lógica del cerebro, y el enojo hace que nos preparemos para la pelea, es decir estar a la defensiva o bien para huir, pero no actuamos de manera congruente, en la mayoría de las ocasiones.
Existen estudios sobre el beneficio de enojarse, en un periodo corto, porque nos vuelve competitivos, pero no más tiempo, ya que en la etapa del enojo, viene un incremento del cortisol, la hormona del estrés, lo que puede con el tiempo, volverse nocivo para el cerebro.
Por eso hay que saber canalizar este tiempo, que se produce, cuando las cosas no se dan, como queremos, todo lo que se desencadena, es una serie de efectos nocivos para la salud, pero si no se sabe canalizar, se caerá en errores, de los cuales, pueden afectar más adelante, y es una respuesta funcional del sistema nervioso central, y afecta en cualquier tipo de ámbito, como el deportivo, el laboral, académico o bien también el familiar.
En ocasiones el cerebro enojado, o la persona enojada, busca tener la razón y obviamente desea que le den la razón.
Ésta, seguramente será una buena oportunidad para entender, que cuando ganas, todo mundo festeja, pero en muchas ocasiones no se analiza ese logro. Ah pero no pierdas, porque tendremos a los más duros críticos, que en ocasiones, ni siquiera han calzado un zapato para hacer cualquier actividad física o bien sólo por el placer de satisfacer un ego por decir que algo no salió como se esperaba.
Hasta la próxima!.
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