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Coahuila

El mito de los omnipresentes programas del Bienestar en Coahuila

Por Luis Carlos Plata

Hace 4 años

Mientras el Gobierno de la República reporta que hay 645 mil 744 beneficiarios individuales de programas sociales en Coahuila, el padrón único –verificado y cotejado por quien esto escribe– demuestra otra cosa: son en realidad 303 mil 794 personas con nombre y apellido; un 53% menos que la cifra oficial.

Del dicho al hecho hay mucho trecho. Y luego está la demagogia:

Que son apoyos directos, sin intermediarios, porque antes robaban estos el dinero que ahora llega desde Palacio Nacional sin obstáculos de la mano del Presidente a la mano del beneficiario.

Que todo mundo recibe por lo menos un programa, sino es que varios por núcleo familiar, constituyendo entonces un ingreso que permite una vida digna y con bienestar.

Que desaparecieron entre otras cosas los fideicomisos públicos porque no aterrizaban ahí donde se necesitaban y se optó por convertirlos en efectivo líquido para repartir. A los políticos les amarraron las manos y al ‘pueblo bueno’ se las liberaron.

Muy romántico para ser cierto. La política, sin embargo, no se reduce a dogmas de fe. Es ciencia, evidencia y resultados. La profesional, por lo menos. El resto es atole con el dedo.
Su programa estrella: la pensión del Bienestar para adultos mayores (el votante más fiel de todos en la lista nominal, justo es decirlo), se entregó a 197 mil 791 personas en el estado el bimestre correspondiente a noviembre-diciembre de 2021 (el último reportado en la base de datos).

A su vez las becas “Benito Juárez” para educación media superior (dirigidas a quienes eventualmente votarán por primera vez) se destinan a 68 mil 186 jóvenes, quienes reciben mil 680 pesos cada dos meses. Luego están los recursos “Bienestar para las familias” dirigidos a educación básica, también por mil 680 pesos bimestrales que llegan a un universo de 15 mil 482 niños de primaria y secundaria, “Jóvenes Escribiendo el Futuro”, para nivel superior, que paga dos mil 400 mensuales a 7 mil 472 estudiantes de la entidad menores de 29 años, y 4 mil 830 graduados adscritos a las “Becas Elisa Acuña”.
Y pare de contar. El resto es morralla.

En el polémico programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” únicamente hay dos mil 241 inscritos en Coahuila, con datos de abril 2022.

Para hijos de madres trabajadoras, por citar un caso, sólo entregan 25 becas en todo el estado; pensión para personas con discapacidad permanente atiende 258, y por orfandad materna 642. Incluso el “Programa emergente de vivienda” urbana, para dimensionar, se ocupó de 15 personas en todo el estado durante 2021.

El campo y el medio ambiente tampoco ha sido prioritario, pues el programa “Sembrando Vida” (que serviría para reforestar zonas siniestradas como la Sierra de Zapalinamé, por ejemplo) no aplica en Coahuila (a diferencia de otras entidades, la mayoría del sur del país), y “Producción para el Bienestar”, destinado a pequeños y medianos productores, se ocupa de cuatro mil 987.

Durante la etapa más cruda del confinamiento sanitario solamente mil 823 “apoyos financieros a microempresas familiares” fueron autorizados en el estado. El primer trimestre de 2022, por su parte, únicamente 42 “microcréditos para el Bienestar”, conocidos popularmente como “tandas del Bienestar”. En cambio nunca ha llegado el “programa para el Bienestar de las personas en emergencia social natural” (lo que antes era el Fonden) ni tampoco el “crédito ganadero a la palabra”.

Luego de cuatro años exagerando la propaganda es evidente que ponen un huevo pero lo cacarean como si fuese la caja completa de Bachoco. Eso sí: se trata de que haya filas por cada evento, bola, amontonamientos para que se vea la mano invisible del Gobierno fustigando y la gente respondiendo a esos estímulos. Sin ofrecer ningún tipo de facilidad ni amenidad. Por el contrario, austeridad representada como molestia para terceros. Que recibir una ministración implique multitudes asoleadas, resignadas y desubicadas como escenografía de aprobación desbordante a las políticas del Presidente, cuando en realidad es desorganización, incompetencia y exaltar la doctrina del pobrismo. Hacer complicado lo fácil. Populismo setentero. Anacrónico. Estrategias presentes en Cuba y Venezuela (y no se trata de prejuicios políticos protoclasistas, sino a las pruebas me remito).

De resolver problemas ya ni hablamos.

En ese sentido son frecuentes las quejas –en redes sociales, principalmente– sobre afiliaciones a programas que luego de años no fructifican; así los interesados son censados, entregan documentación, aunque nunca les llega el ‘apoyo’.

Y hay un fenómeno también recurrente: las llamadas y mensajes a noticieros locales de radio y televisión para preguntar cuándo van a entregar la pensión del Bienestar. Esa incitación artificial a los interesados genera que la mayoría de días los informativos destinen segmentos de su tiempo a contestar el aluvión de preguntas de un hipotético auditorio y saturen con ese tema la agenda informativa. Así se habla gratis del asunto, se coopta la línea editorial, y se genera la falsa percepción de trabajo, de recursos públicos movilizándose. Una ilusión óptica. Humo (sí: los medios usan el espectro radioeléctrico concesionado por el Estado mexicano y existe la obligación de abrir espacios, estoy de acuerdo, pero esto es diferente).

Ahora bien, en el presupuesto para 2022 ya no crecerá más el padrón de beneficiarios actual considerando que el ejercicio fiscal y sus ampliaciones prácticamente no se modifican la segunda mitad del año. Y para 2023, en pleno proceso electoral, así promuevan jornadas de registro e inscripción masivas, o a domicilio mediante brigadas de Servidores de la Nación, difícilmente se logrará pagar ‘a los nuevos’ antes de las elecciones para Gobernador del 4 de junio (el cebo de pesca por excelencia) a causa del manejo presupuestal.

Cortita y al pie

En defensa de las cifras infladas en Coahuila podrán decir que ni son todos los que están, ni están todos los que son. No obstante si en los padrones oficiales no consta el 53%, es decir, 341 mil 950 inexistentes personas, de dónde sacan la danza de los números. Qué necesidad.
Ni sumando a quienes adquirieron a precio preferencial leche Liconsa en 2021 (71 mil 847 registrados) o a quienes recibieron su credencial del Inapam el primer bimestre de 2022 (tres mil 360 adultos mayores) se logra la cantidad.

La última y nos vamos

Por lo demás, en su “Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2020”, publicado en 2021, Coneval reprobó que la política social del Gobierno federal esté centrada exclusivamente en el reparto de dinero, sin focalización, sin seguimiento, sin prevención de riesgos ni medición de resultados, por lo que no hay garantía de que los beneficiarios salgan de la pobreza.

Compra del voto institucionalizada, pues.

 

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