Arte

Publicado el miércoles, 15 de junio del 2022 a las 03:31
Ciudad de México.- Fascinado de los detalles, de las pequeñas singularidades que, como decía el poeta Ramón López Velarde, es “la majestad de lo mínimo”, el poeta, editor y ensayista Fernando Fernández centrará su discurso de ingreso como Miembro Titular del Seminario de Cultura Mexicana, en desentrañar el poema La gatomaquia, del poeta español Lope de Vega, que Fernández califica como una sátira de la sociedad de su tiempo, que cuenta una especie de Guerra de Troya entre los gatos.
Fernández, quien es el principal estudioso de la obra de Gerardo Deniz, uno de los poetas más relevantes del exilio español en México; y es uno de los más destacados conocedores de la vida y la obra del poeta mexicano Ramón López Velarde, asegura que su ingreso al Seminario de Cultura Mexicana ―que reconoce su trayectoria profesional y sus aportaciones a la literatura y cultura de México―, es el reconocimiento a un investigador independiente que ha dedicado su vida a la literatura y que seguirá haciéndolo, pero ahora bajo la sombra de esta institución cultural con 80 años de trabajo.
El escritor nacido en la Ciudad de México, en 1964, y autor de Ni sombra de disturbio, La majestad de lo mínimo, Oriundos, Contra la fotografía de paisaje y Viaje alrededor de mi escritorio ―que además el próximo viernes 17 de junio recibirá el Premio Iberoamericano “Ramón López Velarde“, en el Teatro Hinojosa del municipio de Jerez―, dictará este martes, a las 13 horas, su discurso de ingreso al Seminario de Cultura Mexicana, en una ceremonia oficial que se realizará de manera presencial en el Foro Castalia del SCM.
“ Me aceptaron en febrero de 2022, exactamente el mes que el Seminario cumplió 80 años de edad, una institución que está viviendo un nuevo momento de esplendor bajo la dirección del arquitecto Felipe Leal, quien le ha puesto una energía y le ha dado un impulso que le ha venido muy bien. Poder entrar en diálogo con esta veintena de personas ilustres en cada una de sus áreas, de la ciencia y del arte, y dialogar con ellos, es muy estimulante”.
Esto también podría ser el reconocimiento al investigador que es, aunque señala que:
“ Sobre todo para mí que salí de la Facultad de Filosofía y Letras en 1990 y a pesar de que llevo muchos años haciendo investigación literaria, siempre he trabajado como investigador independiente. Cuando vas a una biblioteca o quieres ver una revista en el fondo reservado, siempre te preguntan a qué institución perteneces, y cuando dices que eres un investigador independiente te ven un poco por encima del hombro. Y esta distinción significa encontrar sombra a mi trabajo como investigador bajo el techo generoso del Seminario”, dijo.
Por otra parte, esta invitación a ser miembro celebraría su vida dedicada al estudio de la literatura de otros escritores.
A lo que apunta que “cuando saqué por vez primera un libro de Borges de la biblioteca del CUM, para mí fue una especie de caída del caballo en el camino de Damasco, porque ese momento marcó para mí el encuentro no sólo con la gran literatura y con el arte de la palabra, sino con la posibilidad de dedicarme a ello a lo largo de muchos años. Un poco después descubrí en casa de mis padres una edición de los años 80 de Cuadrivio, de Octavio Paz, que me abrió el mundo de Ramón López Velarde”.
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