El sinsentido de que la violencia no tiene género es algo que se desestima por sí mismo, cuando vemos los muchos casos de violencia vicaria, el cual es un neologismo que servirá para visibilizar y crear una legislación que penalice y castigue estas violencias, porque son las que tienen como objetivo dañar a la mujer a través de sus hij@s y otros seres queridos.
Muchos de los casos de infantes desaparecidos se relacionan con la violencia vicaria, al ser secuestrados por el padre, quien los esconde de la madre, llegando incluso a matarles, lo cual es parte de las venganzas y miles de pleitos se siguen gestando en los juzgados, sin protección a las víctimas y sin perspectiva de género.
El no aportar la pensión o evitar a toda costa llegar a un arreglo para pagar los gastos de l@s hij@s, es también violencia vicaria. En este caso el padre que se niega a aportar su parte dentro de la manutención, está ejerciendo violencia en contra de su expareja y de su familia, porque la voluntad de dar por sí no existe lo que da paso a un engorrosísimo juicio.
Si ya la violencia en sí es nociva, la idea de pensar una estrategia en razón para torturar y martirizar a otros para dañar a una mujer, es demasiado. El trabajo que los hombres deben realizar para sanar sus masculinidades es tremendo, porque es necesario que todos, desde los hombres más buenos y comprensivos hasta los “emanados del infierno”, deben entender la noción de la violencia vicaria. ¿Cómo es posible que también están dispuestos a dañar a sus propios hijos con tal de lograr una venganza en contra de sus exes?
El daño a una frágil masculinidad es ostensible cuando el señor toma a los hij@s y se los lleva, los mata o los esconde, o los deja con una parienta y, la madre mientras tanto, enloquece porque no sabe nada.
Estos son escenarios del cotidiano y la violencia vicaria hubo de ser nombrada y posicionada, al ser este el enorme problema de la nación de hogares sin padres ni paternajes.
Las hijas e hijos de la violencia vicaria sufren un enorme daño y son también víctimas de violencia de género, ya que el agresor lo que busca siempre es el control y en una separación o un divorcio, pierden los estribos porque el control y el poder no es de ellos, y comienza la curva de la violencia con los más débiles, como lo pueden ser los hij@s y ahoy en día, hasta con las mascotas.
La sicóloga argentina Sonia Vaccaro acuñó el término de violencia vicaria (2012) ante una alta recurrencia en esa transgresión y para nombrarla y penalizarla. Ahora, en México existen asociaciones de madres que también están buscando a sus hijos, secuestrados por los padres. La violencia vicaria se trata de dañar de forma extrema a las mujeres y a la vez alargar ese sufrimiento.
Los hijos e hijas separados de sus madres y con padres en proceso de divorcio, también son las víctimas alternas de la violencia vicaria, porque además se suscita durante largos periodos de tiempo y viven cambios drásticos e incluso violentos en sus dinámicas familiares.
Esta violencia vicaria, ya existente pero no con una denominación, es solo el resultado de un señor que no quiere hacer la parte que le toca y pagar. Cada vez más, en consulta y en general, las personas con hijos y en situación de divorcio, alargan hasta lo indecible esos procesos legales y de separación, que a la vez se convierte en la peor pesadilla para todos, entre las venganzas, revanchas y reparticiones.
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