Primero, una afirmación: difícilmente podremos encontrar a alguien que recuerde con añoranza la situación general del país hace 5, 10 ó 15 años en términos de inseguridad.
Episodios de verdadero terror salpicaron literalmente todo el territorio nacional; pero también difícilmente encontraremos a alguien que no quisiera que hoy, las cosas fueran distintas; que México no siguiera dando tumbos en esta espiral de violencia en la que seguimos inmersos.
Ahora cabría preguntar ¿por qué es tan difícil reconocer que la actual estrategia de seguridad falló?, ¿por qué es tan difícil hacer un alto y reconsiderar? También sería válido preguntar ¿por qué resulta tan fácil descalificar y reducir, por ejemplo, a sacerdotes y obispos que reclaman seguridad, a estar “apergollados” por la oligarquía?
El jesuita Javier Ávila, en la misa de cuerpo presente de los sacerdotes asesinados en la sierra Tarahumara, exigió al Presidente cambiar su estrategia de seguridad y que viera lo que el país entero ve, que los abrazos ya no nos alcanzan para cubrir tanto balazo.
¿No merecía una respuesta serena, bien articulada, en lugar de la descalificación y el insulto? Pues no, ni el jesuita ni nadie merece una respuesta de altura, bien sustentada en hechos, de los reales, no en sus famosos “otros datos”.
Parecería que nuestro Presidente está impedido –a un nivel casi molecular– a reconsiderar, a rectificar, y por eso sigue contra todo y sobre todos con su Tren Maya; por eso tenemos un aeropuerto Felipe Ángeles que, en términos operativos, es hoy un monumental fracaso y por eso se habrá de inaugurar el 2 de julio la refinería Dos Bocas, aunque falte por lo menos un año más para que comience a operar.
Abrazos, no balazos. La violencia no se debe combatir con violencia. Correcto, y en vía de mientras suman 123 mil los homicidios registrados durante estos tres años y medio de la 4T. Cabría preguntar ¿por qué no puede entender que la capacidad de corregir y adecuar planes y estrategias a una realidad cambiante es una virtud en el gobernante, no una debilidad?
En fin, sigamos dando tumbos en un país en el que se rifa un avión, sin rifarlo, se vende sin venderlo y esa pifia es la imagen representativa de lo que sucede cuando se pretende ignorar lo que sucede en el país, para dibujar a golpes de retórica, una realidad alterna al gusto de una persona.
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