Saltillo

Publicado el sábado, 9 de julio del 2022 a las 03:57
Saltillo, Coah.- Ellos siguen aquí. Las pandillas de Saltillo viven y se aferran a no desaparecer de las calles, fue en 2010 cuando en la capital de Coahuila se registraba la existencia de por lo menos 368 grupos de pandilleros, en la actualidad solo se tiene registro de 130, de las cuales 10 son considerados como problemáticos.
Peleas por territorios, viejas rencillas y la necesidad de demostrar control y poder, además de retas de baile y grafiti, son el encuadre perfecto de las bandas que sobreviven en la localidad, la mayoría de ellas más por tradición y por la necesidad de pertenecer a un grupo que por convicción.
Además de pertenecer a la “pandilla”, los integrantes tienen familia y trabajo, y aunque llevan su identidad marcada en su cuerpo, ya no participan en las actividades que anteriormente se desarrollaban y atemorizaban a los colonos.
Es el caso de Los Gavilanes, “ya no son los de antes”; y ahora llevan una forma de vida distinta a la que remite “ese imaginario de pandillas”, portan tatuajes, se dedican a trabajar, jugar futbol y andar de fiesta.
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Ya no son los mismos, ya cambió todo, y son otros morros que a veces ni los conocemos, ya los grandes ni se paran aquí, ni los conocemos, son jóvenes diferentes ya”, declaró Brayan, integrante de la pandilla Los Gavilanes de oficio soldador.
Sergio, quien también vive en la colonia Universidad Pueblo, aseguró que ellos no hicieron otra cosa más que seguir los pasos de sus papás, quienes también pertenecieron a la pandilla de Los Gavilanes.
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Todos los grandes tuvieron hijos, y ahorita somos los que estamos aquí en el barrio, haz de cuenta que somos la segunda generación de Los Gavilanes originales, ellos por la responsabilidad de las familias ya no se juntan”, dijo el entrevistado, quien reveló que aún quedan reminiscencias de conflictos que se avivan sobre todo cuando hay alcohol de por medio.

‘Ya no son como antes’
A decir de Federico Fernández Montañez, comisario de Seguridad y Protección Ciudadana de Saltillo, una cosa son las pandillas juveniles, que al menos en la ciudad se han transformado en agrupaciones transgresoras, no necesariamente violentas ni territoriales, como hasta hace un año fueron Los Gavilanes, de la colonia Universidad Pueblo, y otra son las bandas criminales dedicadas, por ejemplo, al robo, consumo de drogas y organización de peleas de perros, y cuyos integrantes pueden ser jóvenes y adultos.
Hay que desestigmatizar el concepto de pandillas porque, agrega el funcionario municipal, las pandillas de ahora son muy diferentes a las de los años 90, e incluso las de principios de los 2000.
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Cuando hablamos de pandillas inmediatamente se nos viene a la mente un grupo de personas que delinquen, un grupo de personas que viven en determinado sector y que están haciendo estragos, y nosotros nos pusimos a investigar y entendimos que en Saltillo el fenómeno de las pandillas, que se presenta en varios sectores de la ciudad, obedece a cuestiones culturales y hasta recreativas”.
Ahí fue donde aprendimos que el término de pandilla no debíamos asociarlo solo con delincuentes o con personas que realizan acciones en contra de la sociedad, sino con grupos que comparten cierta identidad, intereses, personalidad, lenguaje y características”, advirtió Fernández Montañez.

Pandillas se diversifican
Por otra parte, Gabriela Franyutti, titular de la Unidad de Prevención del Delito de la Dirección de la Policía Municipal, señaló que las agrupaciones juveniles actuales se han diversificado y aunque aun persiste el uso de drogas, la mayoría de sus actividades gira en torno al grafiti, algunos deportes como el skate o box y bailes colombianos.
Señaló que tales agrupaciones buscan la pertenencia, el esparcimiento y cierta seguridad y estabilidad en entornos sumamente desfavorecidos pues, aunque hay grupos juveniles en todos los estratos sociales, una particularidad de aquellos que predominan en los entornos desfavorables es que “pertenecen a las pandillas porque sus papás lo hicieron, es decir es una herencia de identidad para ellos”.
Estas agrupaciones juveniles están formadas por hombres y mujeres cuyas edades fluctúan entre los 15 y los 20 años e incluso menores que siguen los pasos de los pandilleros de la colonia.
Ahora hay una mayor participación de las mujeres, porque el cometido principal de las pandillas ya no es necesariamente la disputa territorial y la violencia, tal es el caso de “Las Andalucias”, quienes todas las tardes se juntan en la colonia Valencia, “Las Jainas”, de Postal Cerritos, “Las lady’s”, de la Omega y “Las Desmadrosas”, del Rincón de Asturias.

Quedan rezagos, sigue peleando por territorio
Para Los Galleros de la Bellavista, quienes en su mayoría son menores de edad, defender el territorio es prioridad, por lo que constantemente se enfrascan en peleas con Los Millonarios, quienes buscan apoderarse de la plaza ubicada entre las calles Carlos Fuero y Primo de Verdad.
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Ellos quieren apoderarse de esta cuadra y de la plaza, ahí es cuando nos vienen a golpear y pues nosotros no nos vamos a dejar, aunque seamos puro morrito de 14 o 15 y ellos de 30 o 40, ya cuando la cosa se pone fea se meten los Galleros grandes”, relató Misa.
Lo mismo pasa entre los “Psychos 2000”, “Cafés 2000” y “Baggis 2000”, todos ellos de la colonia Saltillo 2000, “Los Gavilanes”, de la colonia La Palma, “Los Tercos”, de la Loma Linda, los “Rieleros”, de Antonio Cárdenas, “Homies”, de El Tanquecito y los “Mira Locos”, de Nuevo Mirasierra, entre otros.

Policías vs pandilleros
En Saltillo cada fin de semana son comunes las riñas entre bandas de la localidad, en ocasiones estas se unen para atacar a los elementos de la Policía Municipal, que acuden a atender los reportes.
A decir de los integrantes de la pandilla TKN, perteneciente a la colonia Nuevo Mirasierra, la presencia policiaca en el punto donde habitualmente se reúnen es frecuente y a pesar de ser menores de edad arremeten contra ellos.
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Aquí nos juntamos como unos 20 o 30, de 15 a 18 años, nada más a cotorrearla, y de repente nos peleamos y nos cae la Policía y ahí es cuando empezamos a correr, porque luego nos suben y nos empiezan a pegar arriba de la patrulla”, detalló uno de los menores de edad.
Por su parte “El Peña” pidió a las autoridades no abusar de su poder pues aseguro que las veces que ha sido detenido al momento de llegar a la comandancia de Pérez Treviño reciben golpes y humillaciones.

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