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¿Qué es el trastorno de evitación experiencial? ¿En qué me evado? ¿En el celular?

Por María José César

Hace 4 años

“La vida es eso que pasa mientras miras el celular.”

No es una novedad para nadie que toda tecnología que funciona como medio de comunicación en nuestra vida, nos otorga una falsa sensación de control que nos hace a todos sentirnos vivos y en control. Una de las consecuencias que genera esa necesidad y codependencia del mismo, es que nos vemos inmersos en esa relación que nos consume y no nos deja vivir en total libertad.

El celular se convierte en esa herramienta que tapa esos huecos incómodos que la mayoría del tiempo nos rehusamos a mirar.
Nos incomoda algo, nos evadimos.
Nos aburre la conversación, nos evadimos.

El trastorno de evitación experiencial es una constante de nuestra época.
Está relacionado con el tema del resplandor efímero y del bienestar inmediato.
No necesariamente está relacionada al celular, puede aplicarse a toda acción que nos implique evadirnos de cualquier incomodidad e infelicidad.

Todos hoy somos menos tolerantes y menos flexibles a lo que nos molesta, nos duele, nos hace perder el tiempo, nos implica cierto sacrificio.
La corriente actual negar las emociones negativas, nos lleva muchas veces a evadir y a imaginar otras cosas que nos den esa sensación de felicidad.
La corriente que hemos de buscar aplicar e instaurar es la de escucha, mirar que quiere decirte esa incomodad, observar porqué deseas evadir y qué es eso que no deseas mirar.

Está bien querer tenerlo todo en este momento, y eso nos ha alimentado el uso del celular. Alimenta esas recompensas y esfuerzos, ese no pensar en eso que me preocupa. Pero también está bien reconocer que estoy siendo impaciente en ciertas ocasiones y que he de darme permiso para mirar eso que me está costando mirar y que quiero evadir.
Eso que viene a enseñarme algo de mi o de la situación.
Todo viene a enseñarnos algo.
Pero a veces es más cómodo decidir evadirlo o no nos sentimos suficientemente listos para reconocer la verdad.

Y tu…
¿En qué te evades?
Tal vez cuando estás conviviendo con un familiar con el que te es más difícil convivir, o en alguna situación que te genera estrés, con las amistades, con tus hijos, o con tu pareja si hablas de algo que te cuesta hablar.
Date permiso de mirar porqué lo estás evitando.
Decide no evadir el mundo real y trabajar en el control estimular.

¿Cómo no evadirme?
Trabajando en el control estimular y con estrategias de desconectar noticias, mensajes o avisos (incluso actualizaciones).
Está bien darte tiempo para ver tus redes, realizar todo lo que tengas pendiente… Pero si tienes el impulso constante de ver cierta red, busca retrasar esa compulsión cinco minutos.
Respira. Busca estar presente. Reconoce las sensaciones que sientes.
Otra manera es desconectando los avisos, mensajes, y todo lo que te genere más ansiedad.
Silencia las redes después de cierta hora del día o limita su tiempo.

Desintoxícate de lo que te hace evadir.
Ya sea el celular, un juego, una red social…
Date permiso de mirar en qué momentos te evades y busca entender el porqué.
Intenta ser más presente.
Mirar más a los ojos.
Estar más atento a tus cinco sentidos y a lo que sucede en ti.
Podrás conectar afuera, si has conectado con lo que sucede en ti.
Dale tiempo a todo lo que te conecta, y desintoxícate de lo que te aleja de ti y de los que amas.

 

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