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Publicado el viernes, 5 de agosto del 2022 a las 04:11
Saltillo, Coah.- Se acabó todo, ya no hay porqué preocuparse, ni mucho menos por quién hacer corajes. Saraperos de Saltillo quemaron todos sus cartuchos y hoy, oficialmente, se quedaron sin playoffs, dejando atrás todos los sueños de verlos campeón, ante un milagro que nunca llegó.
Saraperos tenía la mesa servida para ir por el boleto, pero, como en parte de la temporada, la dejó escapar ante la falta de hambre de triunfo, de codicia, porque los Rieleros de Aguascalientes le pusieron en bandeja de plata el boleto y ni así lo tomaron.
Dos barridas consecutivas, seis derrotas al hilo que, de haber sido todo lo contrario y al menos se hubiera echado a la bolsa cuatro victorias, hoy se estaría contando una historia diferente, la de un equipo preparándose, quizás, para los playoffs, pero no, se habla del adiós del torneo para una Nave Verde que se hundió en sus propios errores.
La ventaja de cuatro juegos entre Rieleros y Saraperos se veía como algo lejano, pero los de Aguascalientes se encargaron de perder sus últimos cinco juegos, poniendo en posibilidad a Saltillo para arrebatarle el sexto lugar, sin embargo, el Sarape prefirió echarse a la cama y hoy la consecuencia es ver desde casa el playoff, el primer objetivo de la temporada que no se cumplió, porque el segundo, luego de calificar, era quedar campeón.
Hoy el Dragón del Norte es un mito, la temporada ya es historia, y más allá de ponerse tristes, es ver a futuro, lo que vendrá para el 2023, cómo se prepararán, ver qué jugadores rindieron, los que no, quién sigue, quién se va, y lo más importante, quién será el encargado de tomar esas decisiones junto con la directiva, porque para muchos aficionados Adán Muñoz no debe seguir, pero esa determinación será únicamente de César Cantú, el presidente de Saraperos.
Esta campaña queda para el análisis, como un ejemplo de lo que no se debe hacer para el siguiente año, corregir errores y rescatar de ella lo más que se pueda, porque de lo malo hay que sacar lo bueno, ya que algo debe haber, no todo fue tan malo, como los bateadores, en los casos de Rainel Rosario, Henry Urrutia, Dariel Álvarez, entre otros.
Lo que sí urge es una limpia, no solo con pirul, sino de lanzadores, el dolor de cabeza de todo el año, el departamento que menos rindió y la rotación de brazos es muestra de ello, ya que más allá de aportar fue el talón de Aquiles.
La diablura
Saraperos ayer necesitaba ganar y esperar que Rieleros se mantuviera descarrilado. Al principio todo parecía indicar que se saldrían con la suya, manteniendo con fe a la afición de un posible milagro, el cual al final no se cumplió, una vez más, ante el mal funcionamiento del pitcheo.
Los pingos clavaron el tridente en cuatro ocasiones en la primera entrada, pero la Nave Verde respondió con una en la segunda entrada gracias al cuadrangular solitario de Dariel Álvarez, aunque México le puso un “estate quieto” con otra carrera en ese rollo.
La fe de Saltillo parecía regresar al meter un rally de 10 carreras en la tercera entrada, en lo que era una enorme bocanada de aire puro, tomando una ventaja de seis carreras casi inalcanzable para los pingos… casi.
Pero el diablo, con esa experiencia que le caracteriza, se le fue encima a Saraperos sin dar tregua, le recetó carrera tras carreras, dándole la vuelta a los cartones y mandando al conjunto verde al averno, a ese lugar de donde no salió para rescatar el juego ni esa efímera esperanza de calificar, a pesar de que le pusieron en las manos el boleto, pero se le fue entre los dedos gracias a su mal accionar.
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