Internacional

Publicado el miércoles, 10 de agosto del 2022 a las 08:30
Japón.- Murió en Tokio, el pasado viernes, a los 84 años y víctima de un cáncer de hígado. Este martes Miyake Design Studio compartía la triste noticia, de que su fundador, Issey Miyake, había recibido sepultura en un funeral familiar celebrado en la más estricta intimidad, como era su expreso deseo. “No habrá más actos, ni ceremonias”, anunciaron. El diseñador japonés conocido por sus pliegues era muy discreto y tímido.
Pocas veces permitía preguntas sobre su pasado. Una vida triste, marcada por la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima, su ciudad natal, el 6 de agosto de 1945. Perdió a su madre, tres años después por envenenamiento por radiación y a él se le quedó una cojera de por vida. “Cierro los ojos, todavía veo cosas que nadie debería experimentar”, escribió en un artículo de opinión en 2009 en ‘The New York Times‘. “Una luz roja brillante, la nube negra poco después, gente corriendo en todas direcciones tratando desesperadamente de escapar, lo recuerdo todo”. Por eso decía, que prefería pensar en cosas creativas y no destructivas, y que transmitieran belleza y alegría.
En 1963 se graduó en diseño en la Universidad de arte de Tokio, de allí se marchó a París donde trabajó a las órdenes de dos grandes maestros; Guy Laroche y Hubert de Givenchy. Con todo lo aprendido regresó a Tokio y abrió en 1970, su propio estudio y empezó a dar rienda suelta a un estilo único y vanguardista que alcanzó la gloria mundial.
Mezclaba arte y arquitectura a la hora de diseñar. Apodado el ‘príncipe’ del plisado, lo desarrolló en todas sus versiones y hasta patentó la versión térmica que no se arrugaba y se podía limpiar en la lavadora sin perder la forma de acordeón. No se consideraba diseñador de moda porque según el mismo dijo en una entrevista “Todo lo que está de moda pasa de moda demasiado rápido. No hago moda. Hago ropa“, dijo.
Sus revolucionarios diseños le convirtieron en el mejor embajador de su país, que se lo reconoció otorgándole en 2010, la Orden de la Cultura, el más alto honor del país para las artes. Algunos de sus diseños se exhiben en museos de todo el mundo.
En la actualidad hay 136 tiendas Miyake en Japón y otras 134 en todo el mundo. El impero se amplió al diseño de bolsos, relojes y fragancias. A pesar de su enorme éxito, en 1998, Miyake se retiró como director creativo para concentrarse en proyectos de investigación y experimentación de materiales.
Flechazo con Jobs
Poco se sabe de sus descendientes y herederos. Pero si hubo una persona importante en su vida, como en la de casi todos los diseñadores. Midori Kitamura, la modelo que comenzó siendo su musa, y permaneció 50 años a su lado, desempeñando distintas funciones, desde asistenta personal a ocupar en los últimos años la presidencia de la empresa.
Otra de las personas que marcó su popularidad y que se convirtió en un amigo al que visitaba frecuentemente, fue el difunto Steve Jobs. Tras un viaje a Japón en 1980, al cofundador de Apple le gustó la idea de que todos los empleados de las fábricas de Sony llevaran uniforme. Era una forma de vincular entre sí a los trabajadores de la empresa. “Yo decidí que quería ese tipo de vínculo para Apple“, explicó Jobs a su biógrafo.
Pero los suyos rechazaron de plano la idea. “Así que le pedí a Issey que me hiciera algunos de sus cuellos de tortuga negros que me gustaban, y me hizo como cien. Tengo suficiente para el resto de mi vida”, confesó Jobs. Y a raíz de ahí, comenzó a usar sus camisas negras, que combinaba con jeans y zapatillas de tenis blancos. “La ropa no debe encerrar al cuerpo sino liberarlo”, era la filosofía Miyake. Así se ha marchado él, libre e inmortal.
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