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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 23 de agosto del 2022 a las 04:07
Ciudad de México.- Con la autoridad de ser un músico que ha conquistado las grandes ligas, el baterista Antonio Sánchez (Ciudad de México, 1971) puede jactarse de tener una “libertad completa de expresión”.
Siempre se ha resistido a estacionarse en lo que sabe hacer, y en eso sigue el ejemplo del legendario trompetista y compositor Miles Davis, quien al final de su carrera hizo covers de Michael Jackson y Cyndi Lauper, algo que disgustó a mucha gente.
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Pero (en) su visión como artista, (Davis) hizo lo que él necesitaba hacer para seguir evolucionando”, matiza Sánchez, quien este sábado 20 de agosto se presentara en El Cantoral.
En su estudio en Queens da rienda suelta a esa libertad que ha conquistado a fuerza de trabajo y talento, libre de prejuicios.
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Trabajo en mi estudio como científico loco, literalmente, mezclando cosas para ver qué sale, apretando botones para ver cómo suena; eso me encanta. Muchas veces las mejores cosas salen por accidente”, asegura el cuatro veces ganador del Grammy.
En su cuartel creativo neoyorquino dio forma a su más reciente disco, Shift, Bad Hombre Vol. 2, cuyo lanzamiento está programado para el 26 de agosto. Un álbum distinto en su trayectoria que representa la vuelta a su raíz en el rock, donde también hay pop y hip hop, todo mezclado con jazz.
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En esta etapa de mi carrera me gusta ver todo a través del prisma del jazz para aplicarlo a todo tipo de música”, asegura el compositor de la banda sonora de la película Birdman.
Shift también resulta singular por ser su primer disco de canciones donde no hay solos, salvo por una excepción: uno de Pat Metheny, un gesto amistoso después de 20 años de tocar juntos en la banda del guitarrista, Pat Metheny Group.
Entrevistado en uno de los camerinos de El Cantoral, el baterista explica que reunió canciones viejas y nuevas que le fueron cedidas por otros compositores con el permiso para transformarlas, como Dave Matthews, Trent Reznor, Ana Tijoux y los también mexicanos Rodrigo y Gabriela, Lila Downs y Silvana Estrada.
En el disco debuta como cantante, en Waiting, una canción suya escrita en pandemia, aunque la había pensado para voces como Tom Yorke o Björk, pero no logró contactarlos.
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Se quedó con mi voz y no suena mal, creo”, dice con modestia. Pero entre todas las voces, la más entrañable para Antonio es la de su abuelo, Ignacio López Tarso, quien funge como el maestro de ceremonias del disco con unos versos a manera de corrido escritos por su nieto. Del veterano actor son populares sus grabaciones de corridos de la Revolución Mexicana.
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Me imaginaba una plaza o Zócalo de México donde se oigan el organillero y la campana de la iglesia, los niños jugando, el camotero, ese tipo de sonidos y de repente, la voz de mi abuelo invitando a todos a que se junten y a entrar a escuchar el disco”, describe el baterista.
Antonio reconoce el peso de su abuelo en la cultura mexicana y en él mismo, al ser testigo de cerca de su exitosa trayectoria que le sirvió para intentar una carrera escénica.
Aunque confiesa que nunca se ha sentido atraído por la actuación, verse en una entrevista en una pantalla lo hace sentir incómodo.
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