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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 26 de agosto del 2022 a las 04:10
Ciudad de México.- Pruebas sembradas, testimonios falsos, fechas inexactas, hechos inexistentes. todo lo que se evidenció como un circo mediático para la televisión y un monumento a la corrupción política y policial en México en el 2005 es narrado cronológicamente en la docuserie El Caso Cassez-Vallarta: Una Novela Criminal.
El suceso primero se dio a conocer en los medios de comunicación: la historia de la francesa Florence Cassez y del mexicano Israel Vallarta, condenados a prisión por secuestro y delincuencia organizada.
Luego en testimoniales aislados y posteriormente a través de Una Novela Criminal (Premio Alfaguara de Novela 2018), de Jorge Volpi. Libro que pasó a ser un podcast y ahora una docuserie, de cinco episodios, en Netflix.
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Este caso inicia públicamente con la transmisión de Televisa y TV Azteca el 9 de diciembre del 2005. Siempre ha sido audiovisual, ha pasado por estos formatos, así nace”, observó Volpi en entrevista.
En ese momento, la captura de los presuntos criminales fue recreada para que la registraran las dos televisoras con más presencia en México, ya que su aprisionamiento se había dado un día antes.
Los líderes al mando eran Genaro García Luna (exsecretario de Seguridad) y Luis Cárdenas Palomino (exagente).
Cassez y Vallarta fueron exhibidos a nivel nacional sin garantía de sus derechos y sin otorgarles la presunción de inocencia, apunta.
Para este audiovisual, tanto Volpi como Pablo Cruz, productor de El Caso Cassez-Vallarta, recrearon los acontecimientos y ofrecen testimoniales con gran parte de los protagonistas, incluida la francesa, ya en libertad, y el expresidente en su país natal, Nicolas Sarkozy.
También participaron los familiares de ambos acusados, testigos presenciales de donde supuestamente resguardaban a sus víctimas, abogados y periodistas especializados.
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Lo que sí es dolorosísimo es que la otra gran parte de este documental, que es Israel, no nos dejaron entrevistarlo”, dice Cruz.
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El sistema legal en México no permite que se hagan entrevistas en la cárcel. Estamos esperando aún. eso te demuestra cómo funciona el sistema y el poder político”, observó en la conversación virtual.
Por medio de una tabla cronológica, en donde se exponen las fallas del sistema de procuración de justicia, y la imagen de corrupción e influyentismo que se tiene sobre México en el mundo, los creadores narran desde la captura de Cassez y Vallarta hasta cómo se fueron modificando las versiones de los testimonios con tal de favorecer a los cuerpos policíacos del momento.
En tiempos donde los celulares con cámaras no eran tan comunes, y donde las redes sociales no eran populares, los entrevistados coinciden en que esto podría haber cambiado solo un poco la narrativa, porque la corrupción ha permeado y perdurado: hay casos tan actuales que no le piden nada a este.
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La serie es de una actualidad enorme porque sigue siendo igual. Cada caso, si uno los revisa, aplican las mismas reglas. Una policía sin profesionalización, reglas que sólo benefician a los poderosos, fabricar pruebas, de testigos, de culpables. lo mismo que pasó con Florence e Israel se repite en la guerra contra el narco, con los (desaparecidos) de Ayotzinapa y lo de Debanhi (Escobar)”, enfatizó Volpi.
Con el avance de la docuserie, entre el tercer y cuarto episodio, los espectadores ya tienen identificada la atmósfera de lo que hay en la vida en reclusión de Cassez, y dejan al aire la de Vallarta, ya que todo su testimonio viene de su familia. Aparecen personajes clave como Sebastien Cassez y el magnate y líder de la inteligencia en seguridad, Eduardo Margolis.
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¿Quién o quiénes fueron los actores intelectuales de todo esto y por o para qué?”, se cuestionan los proagonistas de la serie criminal al final del último capítulo.
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