Pues vaya espectáculo del más bajo cuño el que hemos presenciado en los últimos días, nada menos que la expresión más vulgar y cínica del quehacer político, que en este momento, en nuestro país, no puede más que calificarse de “polaca de quinta”.
Sí, ya no hay ningún pudor; vaya, ni siquiera el mínimo esfuerzo por guardar las formas. Desde la “mañanera” el Presidente reconoce que presionó a ministros y con éxito ya que la Corte deja intacta la prisión preventiva, y en San Lázaro el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, abraza y se “secretea” con el impresentable del líder nacional del PRI, el mentado “Alito”, y después este avala la militarización de la Guardia Nacional.
La alianza opositora cava su tumba, mientras los de siempre hacen lo de siempre, esos arreglos entre quienes tienen la cola larga y por esa condición, al final del día, lo único que les interesa es que nadie se las pise y son capaces de todo para salir ilesos.
Sí, la más baja y vulgar expresión de la política, la “polaca de quinta”. Ante esto comparto una reflexión de la filósofa y escritora estadunidense, de origen ruso, Alissa Zinovievna, y cito: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no comercian con bienes, sino con favores.
“Cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por las influencias, mas que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti.
“Cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada”.
Esto lo escribió en 1950, hace 72 años en Nueva York, pero hoy nos queda, a los mexicanos, como anillo al dedo.
Más sobre esta sección Más en Coahuila