Saltillo

Publicado el martes, 4 de octubre del 2022 a las 03:59
Saltillo, Coah.- Han pasado 50 años desde el trenazo, y la familia de María no la olvida. Pusieron flores blancas en su tumba, espacio que comparte con Salvador y con cientos de saltillenses que aquel 5 de octubre de 1972 perdieron la vida.
En una tumba blanca de granito, están grabados los nombres de María Guadalupe Oviedo Barranco y Salvador Fonseca Torres, que al igual que mil 200 peregrinos regresaban a Saltillo, tras participar en la fiesta patronal de San Francisco de Asís, en Real de 14.
Es una de las 11 tumbas que están a un costado de las vías del tren, son tumbas que los saltillenses colocaron en memoria de las más de 300 personas que perdieron la vida cuando el tren se descarriló en el Puente Moreno.
En el lugar solo quedan cruces de madera, metal y mármol, cruces blancas en el extremo de montículos de piedras, con flores artificiales descoloridas por el sol.
En ese lugar quedaron enterrados algunos vagones de los 22 que componían el tren. Eran las 10:53 de la noche de aquel jueves, cuando el impacto sacudió a los pasajeros.
La voz se corrió rápidamente, el tren de los peregrinos se había descarrilado. En aquella tragedia, familias completas desaparecieron, hijos quedaron huérfanos y padres perdieron sus hijos.
Fue una tragedia que tocó las fibras más sensibles de los saltillenses, fue una tragedia que superó la capacidad de atención de los hospitales. Los servicios funerales también fueron rebasados.
Fue un día de luto, dolor y tristeza. Las imágenes dantescas siguen vivas en la memoria colectiva de Saltillo y a 50 años aquella tragedia no se olvida.
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