Era de esperarse; la votación en el Senado a favor de la extensión de la permanencia en las calles del ejército, al final de cuentas favoreció a la propuesta del presidente. Por la forma en que fueron cambiando de parecer los senadores y tomaron la decisión de dar el “sí” sin más razonamiento, a la propuesta, me hizo recordar al siempre querido y recordado actor mexicano, Mario Moreno “Cantinflas” en una de sus películas con mensaje, donde salía de patrullero.
Un servidor público, que, aunque no estuviera de acuerdo con las decisiones del alto mando, tenía que doblegarse. “A sus órdenes, jefe” decía al final después de pronunciar su propio mensaje de desacuerdo. Mensaje que lo mismo hacía reír que reflexionar.
Se trataba de una simple película, como tantas que nos ofreció el siempre recordado actor. Sin embargo, al verlas de nuevo, no solo nos divierten (al menos a mí) sino que la reflexión se hace presente. ¿Qué se le hubiera ocurrido al ver en lo que han convertido el recinto oficial donde se toman las decisiones más importantes para el país?
Cámara de diputados; Cámara de Senadores, convertidos hoy en día en un lugar donde se escuchan las expresiones más vulgares y vergonzosas. Donde las ofensas, descalificaciones, agresiones y todo el desorden que pueda esperarse están presentes en las sesiones.
Los representantes que se supone lo son del pueblo, van con una consigna: “no mover ni una coma” al escrito, a la propuesta, debe aprobarse tal cual. Es decir, ni siquiera se toman la molestia de leerla, ya saben que los lacayos del inquilino de palacio solo deben obedecer.
¡Para eso los pusieron! Para burlarse del pueblo y obedecer ciegamente al patrón. ¡Bola de ignorantes! Basta observar su comportamiento, sus agresiones a compañeros, sus expresiones vulgares e inaceptables, para conocer su estirpe.
Usan el poder, que debería ser para servir a la Nación y no para mostrar obediencia a quien consideran su patrón. De esa manera nos han demostrado su ignorancia, su falta de preparación para un cargo de gran responsabilidad.
Tanta sumisión y obediencia no va con un cargo de
representación.
La historia no queda solo en aquellos que obedecen las órdenes del presidente de nuestro país, porque pertenecen al mismo partido, no. Va más allá.
Queda expuesto quien se rebaja al denigrante y vergonzoso sometimiento por convenir a sus intereses. Cede ante las presiones ya sea porque lo amenazaron con sacar un expediente en su contra para dar a conocer su fortuna o porque cede a la tentación de aceptar una embajada o cualquier otro cargo.
Cualquier situación es vergonzosa y denigrante. Demuestran su falta de amor a lo que hacen por México y lo peor, quedan exhibidos por traicionar sus convicciones políticas (si es que algún día las tuvieron). Por lo tanto, no merecen la confianza ni de su grupo político, mucho menos de los ciudadanos en un futuro.
Ceder a los chantajes de quien no ha sabido gobernar nuestro país y no respeta nuestra Constitución, sus leyes, las instituciones, es inaceptable.
Por cierto ¿de que lado están los traidores a la patria? Es pregunta.
Sin embargo, a pesar del mal momento, pésimo, diría yo, que se vivió en el Senado de la República, pudimos observar que aún quedan políticos respetables. Y más aún que hayan sido mujeres las que se sostuvieron en su NO rotundo para que el ejército continúe realizando las tareas de seguridad pública, ahora, hasta el 2028.
Se nota que las que votaron por el NO, sí leyeron la
Constitución.
No fue nada agradable ver como molestaban a Lily Téllez y a Claudia Ruiz Massieu; las quisieron presionar, doblar, intimidar, humillar; sin embargo, las senadoras respondieron con mucha firmeza y decisión.
Lo que sí nos queda muy claro, es el nivel tan bajo al que han llevado su representación algunos hombres y mujeres. Olvidan que la “dieta” o sueldo que se asignan y todos los beneficios que reciben son pagados con los impuestos de los contribuyentes. Tengan presente que son representantes de los ciudadanos no empleados de un funcionario. Que están obligados a leer y conocer nuestra Constitución Política, a respetarla, no a manosearla al antojo de nadie así sea el Ejecutivo.
Abusar del poder no es bueno para nadie. Porque tarde o temprano serán exhibidos tal y como ahora están haciendo o pretenden hacer con quienes no se doblegan a sus imposiciones absurdas.
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