Nota a 8 columnas en el Diario de Cabrerita
La calle Victoria de Saltillo fue por muchos años una arteria donde se tejieron grandes romances, muchos de ellos terminaron en boda. Los novios se juraron amor eterno en Catedral o en San Esteban, para toda la vida, ¡hasta que la muerte nos separe!
Los jóvenes de una era no muy lejana, hombres y mujeres, caminaban de oriente a poniente y a la inversa, los domingos, para hacer alguna conquista y muchos la lograron.
Era el famoso paseo de doce tan característico de Saltillo. Esta típica costumbre se vino a terminar con los famosos desfiles de los estudiantes de la Narro.
Por esa calle vivieron los hermanos Martínez Morton, seis jóvenes bromistas acabados, que causaron más de un problema a sus padres y a la misma sociedad saltillense o de la región. Ellos eran: Rafael “El Falillo”, Teófilo “El Cameco”, Alejandro “El Oso”, Sergio “El Pillo”, y Marcos “El Mijo”.
El Diario de Cabrerita había dado cuenta de un temblor que se registró en la ciudad y la gente estaba muy asustada. El fenómeno, aunque leve, se sintió en algunas comunidades de la Región Sureste del estado, y como suele suceder: pueblo chico, infierno grande. Se dejó correr la versión de que un volcán estaba por nacer en el cerro de Guanajuato, limítrofe entre Saltillo y Ramos Arizpe.
Los jóvenes Martínez Morton aprovecharon la ocasión para jugar una de sus bromas. De noche subieron el cerro de Guanajuato e hicieron explotar unos cartuchos de dinamita; empaparon llantas viejas con petróleo a las que prendieron fuego y las hicieron rodar, lo que provocó el terror entre los habitantes de colonias aledañas.
El Diario de Cabrerita dio cuenta de este suceso y tuvo que desmentir al día siguiente, pues todo había sido una broma de estos jóvenes de quienes se cuentan muchas cosas más, que usted de mi época habrá de recordar.
Más sobre esta sección Más en Coahuila