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Coahuila

¿Revolucionarios o terratenientes?

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 3 años

Para cumplir uno de los postulados de la Revolución Mexicana, el presidente Lázaro Cárdenas del Río se dio a la tarea de quitar las tierras a los dueños de grandes extensiones en el país, para reportarlas entre los pobres para que hubiera más o menos equidad en la tenencia de las superficies y crear así los ejidos. En México esta figura se dio para resolver los problemas de  la tenencia de la tierra que originó la revolución mexicana, y con el fin de garantizar que la población rural tendría y conservaría su propiedad para cultivar y vivir en ella, tierras que volvieron a manos de los descendientes de los antiguos dueños y otras especímenes de la riqueza nacional, gracias al presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, con la reforma de 1992 al Artículo 27, que permite la venta del suelo ejidal y comunal.

Allá por 1938, llegó la noticia a nuestra entidad, lo cual alarmó a los poseedores de regulares superficies, algunos de ellos brillantes revolucionarios que tal vez sin saberlo lucharon por, entre otras cosas, el reparto agrario a los antiguos peones o trabajadores agrícolas.

Habían luchado al lado de Carranza, Madero, Villa, Zapata, incluso al lado del general Cárdenas.

Uno de esos revolucionarios lo fue el coronel Juan Dávila, grado reconocido por la Secretaría de la Defensa Nacional. El señor poseía igual que otros combatientes “algunas tierritas”, y ante el peligro de perderlas en manos de los campesinos pobres, él y otros presuntos afectados decidieron viajar a la Ciudad de México para solicitar una audiencia al señor presidente, a fin de rogarle que a ellos nos los afectara.

“Tata” Lázaro los recibió muy amenamente, y ante el planteamiento, dijo que ellos que lucharon por esa causa eran los más obligados en repartir sus excedentes de tierras a los campesinos pobres y así hacer cumplir los postulados de la Revolución Mexicana.

Regresaron a Arteaga y a regañadientes cumplieron con el mandato presidencial.

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