Arte

Publicado el miércoles, 23 de noviembre del 2022 a las 03:33
Saltillo, Coah.- La memoria no es firme, sino que es como agua que fluye y poco a poco erosiona, con ayuda del tiempo, a los recuerdos. Para mayor ejemplo está la primera vez que Pablo Milanés, el reconocido cantante de la Nueva Trova Cubana visitó Saltillo por primera vez cerca del 2000 o 2001, y que falleció ayer, el Día del Músico, en Madrid, España, a causa de cáncer.
Organizado por el Instituto Coahuilense de Cultura (Icocult), el cantautor fue el primero de una serie de artistas que participaron en el Programa Conciertos Populares, que tenía como objetivo “animar el Centro de la ciudad, el corazón que en ese tiempo estaba muy solitario con los grandes de la canción popular, entre los que estuvieron Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, y de los que Pablo fue el primero”, según recuerda Pedro Moreno, quien fue director de la instancia durante la organización de la primera llegada del cantautor a la capital coahuilense.
En esa ocasión, recuerda Moreno, Milanés estaba en una gira por el país, lo cual provocó que la fecha en la que daría su primer concierto fuera en el Día de San Francisco de Asís, que “en Saltillo, los cumpleaños de san Francisco, tienen una leyenda urbana de que hace frío lo quieras o no”, lo cual provocó que se sembrara la duda de una tormenta cuando Moreno fue por el cantante al hotel y este le dijo “va a llover…”. Y como si fuera una profecía, sucedió.
Moreno recuerda que “terminando la primera canción se vino un aguacerazo de aquellos, y que aunque teníamos un toldo, los chicotazos de la lluvia estaban gruesos. Y cuando se vino la lluvia pensé que iba a ser una desbandada tremenda y adiós concierto”, así que se refugió en el Palacio de Gobierno, fuera de la vista del público pero no de sus aplausos, los cuales comenzaron a sonar al ritmo de la voz de Pablo Milanés, quien continuó con la presentación, pero no con el programa definido, causando una sorpresa en el funcionario.
“ Escuché otra canción después del diluvio y oía aplausos. Dije ‘no puede ser, está lloviendo durísimo’, pero la gente no sé fue, se aventó todo el concierto con la gente empapada. Y cambió todo el programa, una lista de canciones, por una especie de antología de sus canciones” porque cuando comenzó a llover, Milanés con humor le dijo a Moreno que “tenía que cambiar por canciones que el público conociera sino se iban a ir”.
La anécdota del húmedo concierto es uno de los recuerdos más celebres del cubano en la ciudad, pues también lo tiene presente Eduardo Figueroa, maestro del Centro de Estudios Musicales (CEM) Jonás Yeverino, del Instituto Municipal de Cultura (IMCS), quien compartió con Zócalo su recuerdo.

Para él, quien estuvo como parte del staff organizador de la presentación, “hay que decir que la primera vez que vino, se convirtió como en una marca, porque cuando se presentó cayó una lluvia pero torrencial.
Fue algo que nos marcó a todos por la calidad de la música, los músicos y las composiciones que hicieron de ese un concierto en el que te quedabas porque te quedabas”, comentó el también director de la Orquesta Infantil y Juvenil del CEM.
¿Pero cómo se vivió desde el lado del público, de los escuchas que corearon y acompañaron la voz del cantautor nacido en 1943 en Bayamo, Cuba? Para Jorge Gonzáles, locutor de Radio Imagina, estación especializada en géneros como el jazz, el blues y la música de protesta fue un momento especial, en el que la lluvia hermanó a los asistentes y los hizo más cercanos.
“ Fue una noche memorable en la que ni Pablo ni el público se rajó pese a la torrencial tormenta, porque estábamos húmedos de toda esa toma de conciencia, que creo habría de tener, porque Pablo es y seguirá siendo un referente dentro del colectivo de quienes amamos la trova cubana, más allá de sus éxitos y sus temas comerciales, porque siempre tuvo canciones emergentes que nos llevaron hacia el amor y la ternura. Eso para mí es Pablo Milanés”, apuntó el locutor a Zócalo en entrevista.
Política y amor
Para Gonzáles, quien también dirige el Festival de Jazz y Blues del Desierto, algo importante en la obra de Milanés es la capacidad que tenía para confluir lo político, lo social y lo artístico. Algo que inició cuando en 1967, se influenció del Primer Encuentro Internacional de Canción de Protesta, y que al año siguiente, en 1968, dio paso al concierto en conjunto con su colega Silvio Rodríguez.
Esto dio paso a una red internacional de músicos preocupados por la dimensión política de sus letras y canciones, tal como los chilenos Violeta Parra y Víctor Jara; la argentina Mercedes Sosa, o el brasileño Chico Burque.
Según añade Gonzáles, Pablo Milanés era en Saltillo “uno de dos tendencias. El primero era el comercial con las baladas que lo hicieron famoso, pero también hay otro Pablo que nos habla de la conciencia, del ‘yo pisaré las calles nuevamente’, y esa simple frase significa mucho para toda América Latina o de gobiernos que se dicen libertarios, tienen una dictadura disfrazada, y en donde Saltillo no se salva”.
Para Figueroa, quien ha dedicado parte de su trayectoria a estudiar la canción popular y recuperar a cantautores y compositores, especialmente coahuilenses, el caso de Milanés es interesante porque “su punto culminante estuvo en las cuestiones sociales y políticas, al haber sido una de las primeras personas que en la situación de la Revolución cubana utilizó la música como un medio de expresión de ideas políticas y libertad. Él y todos los demás que estuvieron dentro del movimiento consiguieron abrir la música a su expresión política para, a partir de ahí, tratar otros temas de más importancia personal”.
Artista y persona
Pablo Milanés visitó varias veces la ciudad. La primera, como se recordó, fue un concierto llenó de alegría, canto y lluvia a principios del siglo 21. La siguiente ocasión fue en 2007, cuando dio otro concierto en Plaza de Armas, y la última visita fue en 2016 cuando el cubano dio el concierto de clausura del Festival Internacional de las Artes Julio Torri, en el Parque de las Maravillas.
Aún así su impronta es grande, su legado inmenso y ha dejado en muchos su huella. Tal como pasa con el grupo Cofradúo, u otros músicos de la ciudad.
Aún así, Moreno lo recuerda también como persona, pues en aquella primera ocasión frente a él, se reveló “una tipo sumamente sencillo, humano”, pero también alguien que dejó una huella “muy profunda, como en toda Latinoamérica. Las canciones de Pablo fueron la educación sentimental de millones”.
Por su parte, Gonzáles comentó que “la Nueva Trova Cubana sigue siendo una influencia para los nuevos trovadores del mundo entero. Y deja un gran legado de toma de conciencia en Cuba, pero siempre con un puente que tenía desde Cuba hacia América Latina, y especialmente en México”, dijo.
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