Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Carney y Von der Leyen impulsan integración de Canadá como miembro asociado de la UE Convierte el duelo gestacional en arte a través del grabado Aseguran 1.5 millones de litros de huachicol y caen 11 AICM pone en operación un sistema antidrones para reforzar la seguridad aérea Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Sumidos en el lodo

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 3 años

A estas alturas y después de todo lo dicho y hecho en los últimos 4 años, cabría preguntar: ¿habrá a quién le importe que lo que se afirma, desde las más altas esferas del poder público en México, sea verdad? ¿Habrá quién se preocupe y luego ocupe en validar los dichos, en contrastar la retórica oficial con los elementos objetivos de contexto, con aquello que sea medible y demostrable?

Pues parece que no, o al menos esa es la gran apuesta de la cúpula del poder, que lanza a diestra y siniestra afirmaciones sin mostrar prueba alguna.

Y aún más, si hubiera a quién le importe y preocupe lo que está pasando, y cómo está pasando, y estos fueran muchos ¿qué diferencia harían al demostrar que tal o cual afirmación es imprecisa o incluso una mentira?

Exacto, no harían ninguna diferencia y, en el lance, lo más probable es que fueran descalificados, reducidos, e incluso insultados, ya que si algo no importa en estos tiempos es probar lo que se dice y menos reconocer errores o excesos.

Y eso desgraciadamente permeó hasta la base misma de la estructura social en la que, parece, ambos extremos del abanico, los llamados “chairos” y los calificados de “fifís”, decidieron mandar sus neuronas de vacaciones para caer en la estridencia en la que se vale todo, menos conceder en el otro algún grado de verdad.

El país está reducido a un escenario de guerras de lodo, en que lo único que importa es golpear al que se considera “el enemigo” sin que en ello exista recato alguno, incluso, para caer en excesos. Estamos pues, con el lodo hasta el cuello, en un país que toca por momentos la demencia colectiva cuando se ignoran los hechos y se apuesta por mantener una fe ciega en ciertos personajes.

México no es hoy el que se dibuja en la retórica oficial, pero ¿a quién le importa? Ciertamente al dibujante pues no, y parece que, a la mayoría del pueblo bueno y sabio, tampoco.

 

Notas Relacionadas

Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila

Hace 50 minutos

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 1 hora

Se queda el IEC un año más sin presidencia

Hace 3 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 8 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 8 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 15 horas

Confirmado y amarrado