Saltillo

Publicado el miércoles, 7 de diciembre del 2022 a las 03:55
Saltillo, Coah.- Todos quieren llegar a alguna parte: a casa después del trabajo, a un establecimiento que cierra pronto, a comprar regalos de último momento… El tráfico enloquece y terminan atorados en un embotellamiento que los retrasa por horas, dependiendo del vehículo en el que se viaje.
Así es Saltillo en diciembre, una ciudad con más de 800 mil habitantes y 400 mil vehículos automotores en circulación, que hacen colapsar las principales arterias: desde el Centro Histórico hasta el periférico, pasando por los bulevares Venustiano Carranza, Abasolo, Francisco Coss y Nazario Ortiz.
Son las 6:30 horas y comienza el estrés, hay que llegar temprano al trabajo y la combi no pasa por la colonia Valencia: los usuarios de la ruta 2A llevan esperando media hora y ni sus luces, así que deciden abordar otro camión que, aunque da más vuelta, pasa con más regularidad.
La 7 Directa se incorpora a la carretera a Torreón y empieza el sonido incesante del claxon: coches y transportes coinciden en este punto que resulta muy peligroso para los ciclistas, que no son pocos, en su mayoría, hombres de mediana edad de bajos recursos.

Un riesgo para el peatón
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Los peatones tenemos un grave problema porque no podemos transitar con seguridad por esta ciudad”, asegura Marco Polo Hernández, integrante del colectivo Transporte Digno Saltillo, “del 3 de octubre a la fecha, tenemos 13 personas muertas, peatones, ciclistas y motociclistas que han fallecido derivado de que un automóvil los atropelló”.
Mientras tanto, en el Centro Histórico, miles de personas buscan las ofertas de la temporada tratando de abrirse paso a codazos en las reducidas banquetas, que también presentan congestionamiento.
Cambios en el Centro
De hecho, ya existen proyectos para peatonalizar las calles de Juárez y Victoria, sin embargo, se necesitaría un megaestacionamiento subterráneo para los paseantes.

¿Existe una solución real?
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Que la ciudadanía utilice medios de transporte públicos, que no utilice automóvil propio, pero también busque una manera que al ir al Centro, trate de evitar el uso del auto, que camine, porque la única manera de apropiarnos de esta ciudad es caminando”, explica Marco Polo Hernández.
Movilidad
Y es que, quizá por la flojera de caminar 2 o 3 kilómetros para ir a la panadería, o por la inseguridad que supone andar en bici, lo cierto es que los saltillenses prefieren usar su vehículo para casi todo.
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Movilidad no nada más es caminar, es que el transporte urbano llegue a tiempo, que podamos acceder a horarios correctos y nos podamos trasladar desde nuestro origen a nuestro destino de manera adecuada”, señala Marco Polo.
Así que quizá diciembre sea un buen momento para empezar a depender menos del coche.

A vuelta de rueda
El tráfico se despeja unas horas de la mañana y vuelve a incrementarse a la hora de comer: largas filas se registran en el periférico Luis Echeverría hacia el sur; pero el embotellamiento, antes inusual en la ciudad, empieza pasadas las 18:00 horas, cuando el deprimido de Nazario Ortiz hace maldecir al más tranquilo.
Taxis y conductores tratan de subirse al puente desde Parque Centro e incorporarse, a la mala, a la interminable fila que va a vuelta de rueda. Las señas por el retrovisor y las groserías por la ventana, acompañadas por una ráfaga de pitidos, forman parte de la jungla asfáltica.
Más de 35 minutos en auto y llegamos al bulevar Emilio Arizpe de la Maza, a la colonia Lomas del Sur, poco tiempo en comparación a las casi dos horas que hace la combi.
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