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Coahuila

Jesucristo y la Natividad

Por Jorge de Jesús 'El Glison'

Hace 3 años

¿Qué dónde nació? ¿Qué si allá o más acá?, ¿Qué cuándo nació? ¿Qué si murió a los 33, qué si murió a los 36?, ¿Qué cuántos clavos, que cuántos panes y pescados?, ¿Qué si eran reyes, que si eran magos?, ¿Qué si tenía hermanos, que si no tenía?, ¿Qué dónde está, que cuándo vuelve?

Yo lo único que sé es que… A mí me tomó de la mano cuando más lo necesitaba. Me enseñó a sonreír y a agradecer por las pequeñas cosas. Me enseñó a despertarme agradecido y a acostarme con la cabeza tranquila. A caminar muy lento y sin preocupaciones.

Me enseñó a abrazar al que me necesita. Me enseñó a quererme a mí mismo, a quien está a mi lado y a darle la mano. Me enseñó que siempre me está hablando en lo cotidiano, en lo sencillo, a manera de mensajes, y que, para escucharlo, tengo que tener abierto el corazón.

Me enseñó que un gracias, o un perdón, lo pueden cambiar todo. Me enseñó que la fuerza más grande es el amor, y que lo contrario al amor es el miedo. Me enseñó cuánto me ama, a través de lo que yo amo a mi familia. Me enseñó que los milagros si existen.

Me enseñó que si yo no perdono, soy yo el que se queda prisionero, y para perdonar, primero tengo que perdonarme. Me enseñó que no siempre se recibe bien por bien, pero que actúe bien a pesar de todo. Me enseñó a confiar en mí, y a levantar la voz frente a la injusticia. Me enseñó a buscarlo adentro y no afuera.     Me permitió alejarme, sin enojarse, y me instó a que saliera a conocer la vida, a equivocarme y a aprender, mientras me seguía cuidando y esperando. Me enseñó que solo vengo por un tiempo, y solo ocupo un lugar pequeño.

Y me pidió que sea feliz y viva en paz, que me esfuerce cada día en ser mejor y en compartir su luz conociendo mi sombra, que disfrute, que goce, que ría, que llore y que valore, que él siempre va a estar conmigo… que, aunque dude y tenga miedo, confíe, ya que esa es la fe, confiar en él a pesar de mí… Gracias Jesús por estar en mi vida y enseñarme a vivirla.

Esta semana que culmina este domingo 25 de diciembre, ha estado repleta de eventos políticos que brindan tema para escribir mucho más que una sola columna sobre cada uno de ellos: La constante injerencia del “presimiente” López Obrador en los asuntos internos de Perú, que propiciara que la actual Presidenta de ese país hermano, Dina Boluarte, declarara a nuestro exembajador, Pablo Monroy, persona non grata el martes y le diera 72 horas para abandonar el territorio peruano, expulsándolo literal y vergonzosamente de ese país andino.

La revelación del académico Guillermo Sheridan de que la tesis de Licenciatura de la ministra de la Suprema Corte de Justicia, Yazmín Esquivel, es un plagio de una tesis presentada anteriormente también en la UNAM. Este escándalo delictivo, acrecienta su trascendencia debido a que la ministra Esquivel, pretende ser elegida como la nueva presidenta de la Suprema Corte de Justicia de nuestra nación, y el caso en general aporta muchas mas razones para escribir sobre ello, porque nuestro “Presimiente” hace una ridícula defensa de su candidata para presidir la Suprema Corte, minimizando el acto de su protegida, sin darse cuenta o queriendo ocultar, que lo que ella hizo, es exactamente lo contrario a su lema, ya que mintió, robó y traicionó.

No bastando con ello, Andrés Manuel López Obrador ha sido nominado como el Tirano del año 2022, según la revista británica Index on Censorship, que es una organización internacional que defiende la libertad de expresión y edita una revista trimestral en Londres.

López Obrador esta acompañado en esta lista de candidatos por autócratas como el Presidente norcoreano Kim Jong Un, el Presidente ruso, Vladimir Putin, Xi Jinping, de China, Tamim bin Hamad Al Thani, Presidente de Qatar; el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega; Mohammad bin Salman, monarca de Arabia Saudita; Abdel Fattah el-Sisi, Presidente de Egipto, Alyaksandr Lukashenka, Presidente de Bielorrusa; Ali Khamenei, Líder Supremo de Irán; Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Presidente de Guinea Ecuatorial, y el dictador de Myanmar, Min Aung Hlaing.

El sábado 24 de diciembre, Nochebuena, cavilaba de qué manera podría escribir sobre estos tres bochornosos eventos, que gracias al “showman” y aspiracionista a Dictador de Palacio, arrastran a nuestro país a nuevos y folclóricos episodios de la telenovela titulada, Las Vergüenzas Internacionales de México y la llamada 4T.

A la par que discernía que estrategia debía seguir para vincular estos tres episodios con la triste situación de polarización del pueblo mexicano, leía y contestaba los mensajes inherentes a la celebración de la Navidad, la gran mayoría de ellos amables y honestos deseos de bienestar y felicidad, los cuales agradecía y contestaba de igual manera recíprocamente, pero cuando leí el extraordinario texto con el que doy inicio a esta columna, supe de inmediato que tenia que compartirlo en este espacio.

Agradezco a Enrique Martínez y Martínez por habérmelo enviado, quien, con su consabida sabiduría, experiencia y sencillez, simplemente añadió al calce del mensaje: “¡¡Esta reflexión me gusta y te la comparto!! ¡¡Felices Fiestas de la Natividad de Jesús, que nos guíe en el camino para seguir cumpliendo nuestra misión!! ¡¡Que el próximo año nos conceda salud y nos colme de bendiciones!!”.

 

 

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