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Publicado el martes, 22 de julio del 2008 a las 19:13
México, DF.- Cruz Azul busca con desesperación el túnel de regreso a la grandeza. La Máquina ruboriza ante su mote cuando se le recuerda que tiene apenas un título en 28 años, mismos en que ha roto con aquella costumbre de los 70 en que las finales se sucedían en cascada y con ellas los trofeos y las estrellas en un círculo.
Y es que a partir de la década de los 80 las costumbres se convirtieron en reliquias. Cruz Azul no volvió a ser más, ya no digamos un equipo que ganara finales, vaya ni siquiera fue capaz ya de repetirlas en años seguidos.
Así, de las seis finales a las que ha llegado entre 1981 y 2008, y que de paso cabe decir ha perdido, nunca ha podido repetir en dicha instancia al torneo siguiente, situación a la que la nueva camada celeste piensa poner un muro.
Hay que cambiarla de tajo. Lo dice César Villaluz: “Hace casi 10 años que Cruz Azul no llegaba a una final y lo hicimos el semestre anterior, ahora viene lo más complicado, mantener el nivel que llegamos a tener y dar ese pasito que nos faltó”.
Un pasito que conforme los años resbalan se tiene que preparar para saltar una grieta, aunque los nuevos nombres azules no se intimidan.
“Hay que mantener el nivel, ser muy constantes para poder dar la lucha por el campeonato”, afirmó.
Porque cualquier dato queda en el papel en cuento el balón rueda en el verde. Las estadísticas se quedan ahí y a los jugadores les toca trabajar piensa Yosgart. “Trabajaremos para eso, para mantener el nivel y para colocar a Cruz Azul otra vez a la final”.
La ecuación es simple. Del primer lugar están llenos los recuerdos, mientras que para el segundo lugar hay que escudriñar entre los polvorientos libros de estadística, “porque de los segundos lugares nadie se acuerda, sólo del que queda campeón”, culmina el cancerbero cementero.
La opción de sentarse a lamentar que Santos les truncó el sueño de romper un maleficio no es una opción siquiera en el pensamiento de Benjamín Galindo. El timonel ni siquiera se fija en los números, no le interesa si Cruz Azul no repite en finales seguidas desde su época de grandeza, o si sólo se contabiliza un título cementero en los recientes 28 años. No, Galindo prefiere regodearse con el reto que le significa intentar llevar a La Máquina a esa segunda final consecutiva para contribuir a la grandeza de la institución.
“Es un reto que acepto con gusto. Pero vamos paso a paso”, porque para el timonel nada es eterno, ni para bien, ni para mal, “ahí está que sumábamos cinco años sin ganarle al América y ya se cerró ese maleficio”.
La directiva es la primera en congratularse por que se derriben esos muros que con los años fueron pesando en la moral azul. Eduardo de la Torre, vicepresidente de los celestes es el primero en aplaudir el fin de la jetatura amarilla, aunque fuera en un amistoso y el primero en arengar a los que se calzan los tachones a dar ese pasito que les falta.
“Esa fue la idea, por eso se pensó en Benjamín Galindo, para dar continuidad a un proyecto en el que tenemos plena confianza y por supuesto que el objetivo siempre será llegar lo más lejos posible”.
Ese lejos siempre estará ligado al título. Porque en Cruz Azul no puede ser de otra forma, no si quieren seguir perteneciendo a ese grupo de los llamados grandes del futbol mexicano. Digno de su prosapia, la misma que en los 70 les regaló el mote de La Máquina, cuando las finales se sucedían en cascada y los trofeos se amontonaban en sus vitrinas.
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