Nosotros, el pueblo, somos los dueños legítimos tanto del congreso como de los tribunales, no para derrocar la Constitución, sino para derrocar a los hombres que la pervierten. Lincoln
En memoria a Proteo.
La claridad de la vida de un pueblo es múltiple, visible y cierta como destino posible. La palabra cuando construye una ruta que fecunda en acciones, anima la historia en la que hemos crecido con dignidad.
El Congreso de Coahuila en 1913 desconoció la usurpación orquestada por el Embajador Henry Lane Wilson al conceder facultades extraordinarias al Ejecutivo del Estado en todos los ramos de la Administración Pública, para que procediera a armar fuerzas para coadyuvar al sostenimiento del orden constitucional de la República, y convocó a los Gobiernos de los demás estados y a los jefes de las Fuerzas Federales Rurales y Auxiliares de la Federación, para enfrentar al ilegítimo Gobierno de Victoriano Huerta.
Ese fue el origen del Ejército Mexicano: revolucionario, libertario y de defensa de la voluntad del Pueblo.
Recurro al testimonio de Pablo de la Torriente Brau, combatiente internacionalista cubano que en una de las 15 crónicas de su libro Peleando con los milicianos, escrito durante la guerra civil española, relata el debate que sostuvo mientras guardaba el parapeto, contra un fascista; en él, explicaba el orgullo que le representaba disparar con balas mexicanas porque una bala mexicana nunca ha servido para oprimir o agredir a otro pueblo.
Recorrer el pasado inmediato permite también distinguir a nuestras fuerzas armadas de las del resto de Latinoamérica que conformaron ejércitos al servicio de la oligarquía y serviles al Imperio cuya desdibujada lealtad y vocación golpista hacía llamar a sus academias militares, escuelas para presidentes; en efecto, a la defensa de la voluntad popular que le da vida, se suma una conformación histórica de sus jefes, oficiales, mandos y tropa sin distinción de estamentos sociales.
Este rasgo de identidad constituyó una fuente de gobiernos estables con un ejército leal a las instituciones de la República.
La palabra lealtad describe en una sola voz al ejército popular de la República, cuya memoria se ha quedado escrita en nuestra historia, en nuestra vida y en la solidaridad con los pueblos del mundo.
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