Este pueblo mágico del altiplano potosino no solo es famoso por su imagen consagrada al hermano Francisco de Asís, ni por su peyote, gran atractivo para extranjeros; ni por su tianguis pagano religioso. Real de Catorce es cuna de hombres ilustres que son respetados por sus cualidades y disfrutan de especial consideración entre los de su clase o profesión.
Ahí nació Miguel López Ávila, destacado profesor de primaria, en 1840. A los 21 años ya era director de una escuela y a los 37 forma parte del claustro de maestros del Ateneo Fuente de Saltillo, donde imparte las cátedras de gramática castellana, aritmética y álgebra.
Ahí mismo es prefecto. Fue director de la Escuela Municipal número uno y del Instituto Lancasteriano.
López Ávila fue además destacado militar. Como capitán tuvo valerosas participaciones en defensa de la patria, como el Sitio de Querétaro en 1867 y le tocó estar en el cuadro de fusilamiento de Maximiliano, aquel austriaco que nuestros ricos de la época querían que fuera emperador de México, por sobre la figura presidencial del Benemérito de las Américas, Benito Pablo Juárez García.
¿Pero qué tiene que ver Miguel López Ávila, con Saltillo? Yo diría que mucho, por principio un edificio escolar en el Centro Histórico de la ciudad lleva perenemente su nombre, Escuela Miguel López.
Dentro de la arquitectura que enriquece al Centro Histórico de Saltillo (que conserva casas que están por derrumbarse y sin ninguna perspectiva histórica), el magno edificio de la escuela primaria Miguel López (Miguel López Ávila) ha recibido los embates de algunos “progresistas” que buscan derrumbarlo o utilizarlo para centro cultural, pero no han podido ante la férrea voluntad de maestros y padres de familia, a pesar de que la población estudiantil va en decremento en ese sector de la ciudad, pues muchas familias del Centro cambiaron sus residencias a colonias recién construidas y allá tuvieron que poner a sus hijos en la escuela del lugar.
Pero volvamos a la historia
Siendo presidente de la República, José Venustiano Carranza y Garza realizó una visita a Saltillo, fue invitado por las autoridades municipales a colocar la primera piedra de este nuevo edificio escolar y sugirió que llevara el nombre de su maestro, el potosino Miguel López Ávila, pues, según dijo, este sembró en él los ideales revolucionarios y constitucionalistas que lo identifican en la Historia moderna del país.
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