Coahuila
Hace 3 años
El Saltillo de nuestro tiempo fue de una era romántica, amorosa, donde la radio y los grupos corales y musicales de ese tiempo eran parte de nuestra entretención o divertimento, y más cuando comenzamos a noviar, las muchachas nos hacían sentir mariposas en el estómago y suspirabas por ese amor que algunas veces fue difícil atrapar y otras fue para siempre.
Y hubo canciones preferidas para ellas y hubo serenatas al pie del balcón como de película, para lo cual contábamos con unos tríos o conjuntos musicovocales que lo hacían profesionalmente. Otras ocasiones con el amigo del barrio o de la colonia formábamos un dueto o un trío para llevar la serenata junto al balcón aquel, como la canción de Joan Sebastian: ¡Yo guitarra, tú maracas, ella 15, nosotros 16!
Entre la trova local fue ampliamente conocido por su capacidad musical don Jesús Muñiz Anguiano, intérprete o ejecutante de varios instrumentos, que lo llevaron a ser maestro de música en algunas escuelas secundarias de la ciudad.
Don Jesús era uno de muchos cantantes y ejecutantes de la guitarra, que pululaban por el famoso bar Primavera, y era visto muy seguido en los festivales o programas dominicales que dirigía el periodista y locutor Mario E. Garibay en la XEKS y en la XEDE. Muñiz Anguiano lo mismo tocaba el arpa que el violín huasteco, y la guitarra por supuesto, con gran destreza, actividad a la que se dedicaba firmemente y que fue el sustento de una distinguida familia de profesionistas todos, pero además buenos ejecutantes de la llamada caja acústica (la guitarra).
Pero no solo enseñó sus conocimientos a muchas personas en diferentes instancias o escuelas, sino que se aplicó en sus hijos, sobre todo en Claudio y Jesús, con quien formó el Trío Saltillo. Jesús dueño de una primerísima y fina voz, Claudio gran ejecutante del requinto y don Jesús como tercera voz y armonía.
Don Jesús Muñiz quiso primero que los muchachos terminaran una carrera profesional y luego, si lo deseaban, dedicarse a la música, logrando al principio separar su familiaridad con el trabajo y la actuación.
Cuando Chuy y Claudio eran niños, don Jesús dudaba mucho de enseñarle a tocar la guitarra, por el temor de que fueran a abandonar sus estudios y dedicarse a una profesión, que a él le ha resultado muy difícil e ingrata, pues tenía que ganar el pan para la casa, trabajando en horas de la madrugada, dando serenatas lloviera, nevara o relampagueara.
Pero los niños Muñiz Motas sorprendieran a don Jesús, pues no solo aprendieron a tocar bien la guitarra, sino que fueron buenos en la escuela y más cuando lograron un título profesional.
La totalidad de los Muñiz Motas son profesionistas de muy buen nivel.
Don Jesús Muñiz Anguiano tiene una amplia historia y es de esas personas que desde muy abajo se encumbró en una profesión que muchos abandonan por la ingratitud y las carencias que representa, hasta llegar a ser un excelente profesor de música en algunas secundarias e instituciones de arte de la ciudad.
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