Cd. De México

Publicado el lunes, 20 de marzo del 2023 a las 13:02
Ciudad de México.- Joel García, encargado de Sonido Sincelejo, no sólo padeció el robo de sus instrumentos musicales durante una manifestación realizada hace un mes en la Alameda de Santa María la Ribera.
Cada domingo que acude al lugar para reproducir la música tropical con la que bailan y protestan pacíficamente adultos mayores, lo hace con temor debido a las amenazas que ha recibido.
El 19 de febrero, vecinos y colectivos culturales se manifestaron por la prohibición que determinó la Alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, para realizar bailes con sonideros en la Alameda donde se ubica el Kiosco Morisco.
En esa ocasión, un grupo de funcionarios golpeó a varios habitantes, además de que les arrebataron instrumentos musicales, como fue el caso de Joel, quien inició una denuncia por el delito de robo.
Sin embargo, en días recientes, un juez concedió una suspensión provisional mediante una demanda de amparo para que los bailarines y músicos continúen con esa expresión cultural que han realizado desde hace 12 años.
García destacó la determinación del juez ante los excesos que ha cometido la Alcaldía.
Pero, externó su preocupación, ya que desde hace casi un mes, ha recibido llamadas telefónicas en la que sujetos lo amenazan.
En las advertencias le han asegurado que atentarán contra su integridad, pues se metió con una persona poderosa.
“ Me han estado llamando a mi teléfono y me han estado amenazando. Entonces, ahí está la amenaza, pero tampoco puedo vivir encerrado, tengo que hacer mi vida, tengo que tratar de subsistir.
“ A raíz de esto, por ejemplo, yo me enfermé. Perdí mi trabajo, mi esposa también perdió su trabajo (…) sí nos ha afectado muchísimo”, explicó a REFORMA.
Destacó que la Alameda de Santa María la Ribera se ha convertido en un centro de reunión y baile para vecinos del lugar y de otras zonas, como Iztapalapa, Azcapotzalco, Xochimilco, Toluca y hasta del extranjero.
Ayer, durante una nueva protesta pacífica con baile en la Alameda de Santa María la Ribera, uno de los bailarines de 58 años perdió la vida. La Alcaldía aseguró que el hombre murió producto de un infarto fulminante al miocardio.
Mientras que testigos señalaron que pudo haberse tratado de asfixia, debido a que, cuando fue atendido, le sacaron comida de la boca.
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