Cd. Acuña
Publicado el miércoles, 23 de julio del 2008 a las 05:34
Cd. Acuña, Coah.- Hasta las almas más templadas se estremecieron ante el dolor de ver los féretros colocados en las carrozas que traladaron los cuerpos de las familias Gutiérrez Rico y Ramírez Cruz hacia su eterno descanso junto a Dios, en el panteón municipal “eterna amistad”.
En punto de las 17:30 horas partieron las tres carrozas acompañadas por un cortejo de familiares y amigos que entre sollozos e impactados por la tragedia, recordaron los bellos momentos que vivieron junto a Abelardo, Aide, María Victoria, Leticia y los pequeños ángelitos Aide, Cristian Anyelly, Antony y Alan.
Cientos de flores representaron el cariño y la solidaridad de los amigos hacia los familiares que sobreviven a esta tragedia, de la cual el único consuelo son las oraciones y los bellos recuerdos que quedaron en sus memorias.
Amigos oraron y pidieron la “reconciliación con Dios para lograr la vida después de la muerte”, entre el llanto dijeron “Dios nos dara pronta resignación porque Dios es bueno”.
Uno a uno bajaron los féretros a las fosas que los aguardaban, mientras un mariachi entonó “amor eterno”, la canción justa para hacerles saber a quienes se fueron que serán inolvidables y que algún día estarán nuevamente juntos para seguir amandose.
Las lágrimas llenaron los ojos de los presentes y lentamente rodaron por sus mejillas, mientras el viento levantaba el polvo para recordar que “somos fruto de la tierra y que en polvo nos convertiremos”.
Vecinas susurraron entre si, lo “buenos y traviesos” que eran los pequeños, mientras sus rostros se estremecian por el dolor de esos recuerdos que no podrán volver a vivirse. Amigos de Abelardo recordaron las fiestas donde convivieron y su amigo los deleitaba con melodías de su saxofón.
El dolor más crudo se vivió al caer los primeros puños de tierra sobre los féretros blancos y pequeños, mientras las melodías del mariachi embargaban aun más de tristeza los corazones.
La tierra y las flores cubrieron los nueve feretros y con ello llegó el agradecimiento para los presentes, quienes reconfortaron el dolor de los familiares, sin embargo solo el tiempo dará sosiego a esta tragedia que sorprendio a propios y extraños enlutando a la comunidad.
Hoy las oraciones de las familias acuñenses están con las familias González y Ramírez, para quienes seguramente el único deseo es que encuentren la paz y fortalezcan su fe en Dios.
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