Coahuila
Hace 3 años
Para nadie es un secreto que las campañas de Morena en 2023 son centralizadas y dirigidas a distancia desde el Comité Ejecutivo Nacional, quien ejerce una especie de facultad de atracción sobre las entidades federativas donde hay elecciones, en este caso Coahuila y Estado de México.
En Edomex, por la cercanía territorial con la Ciudad de México, sede del partido y el poder presidencial, la estrategia puede ser correcta. En Coahuila, en cambio, se antoja difícil establecer un control remoto a 845 kilómetros de distancia, máxime cuando las circunstancias particulares del estado requieren atención especial. No es uno más en el mapa.
Un botón de muestra: si bien los 22 gobernadores de Morena en el país sirven sólo para poner su nombre en desplegados sobre asuntos de interés nacional que casi siempre se pronuncian sobre absurdos o respaldan ilegalidades, al registro de Delfina Gómez en el Estado de México acudieron todos. Al de Armando Guadiana, en cambio, sólo llegaron los mandatarios ‘vecinos’ de Tamaulipas y Zacatecas, sin que tengan éstos algo que presumir en sus respectivas administraciones. Al contrario.
Uno más. En el primer debate organizado por el Instituto Electoral del Estado de México, Delfina fue respaldada en el ejercicio por Mario Delgado, el dirigente nacional, y Citlalli Hernández, secretaria general de Morena. Guadiana, en cambio, fue abandonado días antes en el primer debate organizado por el Instituto Electoral de Coahuila.
Y no sólo es lo simbólico, sino también lo económico. El responsable de la fiscalización de la precampaña de Guadiana no fue alguien de su equipo cercano, sino Francisco Javier Cabiedes Uranga, secretario de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, familiar de Bertha Luján Uranga, expresidenta del Consejo Nacional de Morena.
En la campaña, mientras tanto, sus principales proveedores hasta el momento no son locales, sino de la Ciudad de México: Publicidad Impresa y Digital DIP, S.A. de C.V., vinculado con Movimiento Ciudadano, e Impactos, Frecuencia y Cobertura en Medios, S.A. de C.V., conocido como Grupo POL, vinculado al Partido Verde.
A diferencia de 2022, donde los aspirantes presidenciales de Morena utilizaron las elecciones de Gobernador en seis estados de la República para hacer proselitismo, lo cual indirectamente beneficiaba a los nativos por el despliegue publicitario realizado a nivel nacional, este año no habrá visitas. Y si las hay, serán discretas y sin participación activa en eventos públicos.
Para dimensionar: van 24 días de campaña transcurridos y ninguno ha visitado Coahuila, más allá del acompañamiento de Adán Augusto el día del registro de Guadiana como candidato a Gobernador.
Mientras la participación de Alejandro Moreno (PRI), Marko Cortés (PAN) y Jesús Zambrano (PRD) como dirigentes de los partidos que conforman la Alianza por la Seguridad en Coahuila es testimonial y hasta ornamental, y la coordinación de la campaña correspondiente está ‘hecha en casa’, no hay que olvidar que todo el proceso interno para designar coordinador de los comités de defensa de la cuarta transformación en Coahuila (inexistentes a la fecha, por cierto) se desarrolló desde la Ciudad de México. Inclusive allá presentaron al ganador de la encuesta que sirvió de referencia para tomar dicha determinación.
Así quienes podrían llegar a conocer de mejor manera el territorio, los usos y costumbres de la población coahuilense (dándoles el beneficio de la duda por el simple hecho de que aquí viven), han sido desplazados o maniatados en el mejor de los casos, y sujetos a políticas centralistas en su papel de correa de transmisión.
En el fondo el fenómeno exhibe la concentración de poder que ha tratado de revivir el régimen desde 2018, ante la cual Coahuila tiene historia, específicamente por la participación de Miguel Ramos Arizpe en el impulso del movimiento federalista.
Dicho de otra forma: la estrategia de Morena va contra la naturaleza de Coahuila.
Cortita y al pie
A falta de recursos estatales propios, Morena se ha valido de la noticia falsa acerca de la “devolución de casi 5 mil millones de pesos” confiscados a Javier Villarreal que supuestamente realizaría Estados Unidos, como intento de incidir desde Palacio Nacional. Información que ha sido salpimentada con menciones y guiños a los tópicos de siempre durante las últimas nueve elecciones celebradas en el estado de 2011 a la fecha: La Megadeuda y Los Moreira.
Un ejemplo: en 2023 Morena ha desplegado más acciones en CDMX, donde ni siquiera hay un proceso electoral vigente, que en Coahuila. Específicamente en las delegaciones que perdieron en las elecciones de 2021, con el objetivo de recuperarlas para 2024 y no salga de las mismas manos el poder político que desde hace 25 años ejerce en el bastión de presunta izquierda.
El cálculo político-electoral apunta hacia los 20 millones 469 mil ciudadanos en el padrón electoral que suman Estado de México y Ciudad de México en la zona conurbada, previo a la elección presidencial.
La última y nos vamos
Para los 2 millones 358 mil de Coahuila, por el contrario, una delegación a control remoto basta. Y eso se nota en su baja preferencia electoral.
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