Coahuila
Hace 3 años
De a tiro por viaje. En las últimas dos visitas a Coahuila (a Piedras Negras y Saltillo en un lapso de ocho días respectivamente), dos veces ha sido interpelado en público por simpatizantes de Sóstenes Mejía el presidente nacional de Morena, Mario Delgado.
Quizá por eso ayer al mediodía, durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México, el dirigente del Comité Ejecutivo mencionó 12 veces, en 12 minutos, la palabra “ayuda”. Concretamente pidió refuerzos faltando 28 días de campaña electoral.
En el estado no puede Morena. Luego de 32 días de proselitismo ya se dieron cuenta. No ha permeado en el ánimo social como en otras entidades del sur del país la doctrina del pobrismo y el resentimiento que, junto a la colaboración activa o pasiva de los gobernadores de oposición que terminan su periodo, facilitan la entrada del partido a ocupar la posición de poder más importante.
Pero Coahuila es de los coahuilenses. Otra cosa. Un estado que más allá de las referencias obligadas a Madero y Carranza, como símbolos de democracia y orden constitucional, que probablemente poco digan a las generaciones actuales a 110 años de distancia, tiene a Miguel Ramos Ariz-pe como ejemplo de tradición federalista.
Una historia contra el centralismo. Por tanto el intervencionismo de la capital en el norte choca con la capacidad de autodeterminación que tienen las entidades federativas y municipios.
Durante su conferencia, Mario Delgado presumió tener ya en el Estado de México el “100% de cobertura de las casillas”, inclusive un “diagnóstico de dónde se robaron la elección en 2017”, donde, dijo, habrá “presencia especial” además de “preparación y formación política para cada representante de casilla”.
Lo anterior discrepa con la situación actual de Coahuila ya que, para dimensionar, en días pasados apareció un anuncio en redes sociales para buscar abiertamente representantes de casilla de Morena en el sector oriente de Saltillo, a cambio de mil pesos.
Y por enésima vez se curó en salud ante una eventual derrota: “No nos podemos hacer como que no pasa nada en Coahuila. Sí, sí está pasando”, mencionó. Y señaló responsables: “Si juntamos los votos del PT, y los votos del Verde (…) pues claramente estaríamos dándole la vuelta (a la preferencia electoral que no le favorece, según todas las encuestas publicadas), estaríamos ganando la elección de Coahuila, pero la división es la que no nos deja ganar”.
Acto seguido, como último recurso de una contienda donde al 2 de mayo de acuerdo con Polls pierde por 21 puntos de diferencia, hizo un llamado a las despectivamente llamadas “corcholatas” (que no son otra cosa más que hipotéticos aspirantes presidenciales cuyos nombres sembró en el imaginario colectivo el Presidente para tomar ventaja con su difusión rumbo a la sucesión de 2024), para que “pongan una pausa a sus actividades de darse a conocer (…) y todos los equipos que andan pintando bardas, haciendo eventos y reuniones, los manden a Coahuila en mayo”.
Así por un lado confesó actos anticipados de campaña, y por el otro llamó a la ilegalidad, a echar montón con gente que no vota en Coahuila. El objetivo, expresó, es que “la presencia de ellos en Coahuila nos ayude a aclarar esa confusión y división del voto que tanto daño nos está haciendo”.
“Son referentes muy importantes”, destacó. Y marcó la ruta a seguir: “Quedan cuatro fines de semana (de periodo oficial de campaña). Que nos ayuden como militantes de a pie. De paso voy a extender la invitación a los gobernadores (de Morena) para que nos pongamos a trabajar en Coahuila”.
Entonces hizo una diferenciación que no pasa desapercibida: al Estado de México no irán las “corcholatas” ni equipos de auxilio, pues “ahí vamos muy bien”, dijo. Idea que, interpretada en sentido contrario, significa que “en Coahuila vamos muy mal”.
“En Estado de México tal vez los vamos a invitar al cierre de campaña”, puntualizó. Cuestionado acerca de si es determinante su presencia en el estado para poder emparejar la elección, respondió: “No sé si es determinante, pero sí quiero que nos ayuden”.
Cortita y al pie
Para no dejar pasar la oportunidad, tundió una vez más a Ricardo Mejía: “El PT nos traicionó. Teníamos un acuerdo y no lo cumplieron” (…) “A espaldas de nosotros apoyaron a un traidorzuelo cualquiera (…) El gran traidor de nuestro movimiento (…) Le mordió la mano al Presidente de la República; no tiene vergüenza”.
La última y nos vamos
Por lo demás, a partir del último debate celebrado el lunes para Morena y PT la elección de Coahuila mediáticamente se juega en tres canchas: acusarse mutuamente de traidor, lanzar un SOS y pedir refuerzos cachirules como último recurso, y justificar la derrota sembrando la idea de culpa en el otro. Luego vendrá la victimización anticipada y acusaciones de fraude. No falla.
Más sobre esta sección Más en Coahuila